jueves 12 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Se incendió el Amazonas

somos solidariamente responsables por no participar en el freno de esta hecatombe...
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Columna de
Ramiro Serrano

Todos vivimos las diferentes reacciones por el incendio de bosques naturales en el Amazonas y en las diferentes reservas ambientales que tiene nuestro país. También vimos cómo nos culpábamos unos a otros: unos manifestaban que eran manos delictivas, otras culpas de los Estados, otros a la tala de bosques y otros al calentamiento global. Eso sí, todos sacamos nuestros corazones ambientalistas y el miedo a que el daño ecológico termine con los habitantes de la tierra y el agua para el sostenimiento de los animales y las personas.

Pero por nuestra capacidad de criticar y no actuar, somos solidariamente responsables por no participar en el freno de esta hecatombe. Nuestros páramos que son fuente hídrica, consideramos que es más importante la explotación mineral que su conservación; las construcciones cada día son menos amigables con el medio ambiente, ya que no son diseñadas para que no afecten la naturaleza y promuevan una menor contaminación; nuestros vehículos son fuentes de humo que se encuentran contaminando las ciudades; no existe programas nacionales, ni locales que fomenten la arborización; aunque tenemos normas para el manejo de basuras, nadie las aplica ni nadie sanciona por su reclasificación; en fin, no existen medidas macro para que seamos un país civilizado con el medio ambiente.

En nuestros edificios no reciclamos, ni existen normas en los reglamentos de propiedad horizontal donde se obligue a sus residentes el manejo de los residuos, manejo del agua, entre otros; hoy vemos en todos los restaurantes y almacenes el abuso de las bolsas plásticas que son utilizadas hasta para recoger el excremento de las mascotas, las bebidas son hechas en material no reciclable, utilizamos el icopor sin controles, etc... pero lo peor es que todos estos residuos son recolectados sin clasificación, sin control y sin conciencia; pero sí nos atrevemos a juzgar y quitarnos las vestiduras por los daños que se están haciendo a las reservas naturales y al Amazonas.

Es muy fácil hablar del incendio del vecino, cuando nosotros por nuestra falta de conciencia estamos incendiando nuestra propia casa.

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