jueves 04 de abril de 2019 - 12:00 AM

Terminando las asambleas ordinarias

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Columna de
Ramiro Serrano

Por periodo presupuestal, el domingo anterior se dio por terminada la realización de las asambleas ordinarias en la mayoría de las copropiedades, cumpliendo así con lo establecido en la ley y en los reglamentos. Al haber asistido a tantas de ellas, vemos como algunos copropietarios no tienen comportamientos que construyan comunidad y por lo contrario solo generan divisiones e imposibilidades de cumplir con el objetivo de la persona jurídica. Veamos algunos de esos contrastes:

Criticamos despiadadamente y con lupa los errores del administrador, a quien no le toleramos ningún comportamiento que afecte nuestros intereses personales; pero al momento de adjudicar sus honorarios hacemos lo posible para que sus ingresos no sean acordes al de un administrador de la copropiedad.

Se discute sobre el deterioro y las razones por las que no se han realizado obras de mantenimiento en los Edificios, pero al adjudicar el presupuesto somos los primeros en disminuir dicho rubro.

Juzgamos casi en forma injuriosa a los que voluntariamente se han desempeñado como miembros del consejo de administración, pero al momento de hacer sus nombramientos, sus contradictores nunca se proponen en dicha labor, sumado a que muchos de los que se incluyen en las listas posteriormente no asisten a las reuniones.

Nos agredimos por comportamientos ajenos, pero alabamos los personales así estos dañen la tranquilidad de los vecinos. Total, juzgamos, criticamos, interrumpimos gestiones, censuramos; pero poco ayudamos a construir.

El día que entendamos que vivir en comunidad no es una tarea individual y que no solo existen mis derechos; sino que debo someterme a unas normas sociales y preocuparme por los intereses de los demás; ese será el día en que las copropiedades saldrán adelante, sin juzgadores y enemigos; será el día en que se podrá vivir feliz y en armonía en propiedad horizontal.

No es fácil vivir en comunidad porque nos exige compresión, solidaridad y el reto de pensar de forma colectiva y constructiva; pero si no hacemos estos esfuerzos, nunca daremos el salto para vivir en propiedad horizontal. Pensar diferente no debe llevar a dividir, sino a construir.

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