jueves 25 de abril de 2019 - 12:00 AM

Un pésimo mensaje

Esperamos y confiamos que nuestros dirigentes legislen y actúen para poner freno a todas aquellas conductas donde ser pillo paga
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Columna de
Ramiro Serrano

En Colombia los casos de corrupción como los de Odebrecht, Reficar, Hidroituango, Electricaribe, Fondo Premium, Bonos del Agua, Cartel de la Toga, programas de alimentación escolar, así como las corrupciones y robos realizados por los gobernantes a nivel nacional y local, por lo general han quedado impunes.

Es el único país donde se vota una ley para que no haya corrupción y aunque no tuvo el umbral, los legisladores no hacen caso a las mayorías generando simplemente prebendas para aquellos que desfalcan al Estado.

En las propiedades horizontales se discute cuáles van a ser los valores agregados de las empresas de vigilancia para su contratación, como también se discute cuáles van a ser los honorarios de sus administradores, rayando muchas veces sus bonificaciones a la dignidad humana. Alabamos a los profesionales que se salen de la ética, para reconocerlos como muy buenos, ya que bajo el pensamiento de Maquiavelo lo importante son los resultados más que las normas de conducta y procedimiento.

Hoy existen leyes de insolvencia y reestructuración empresarial que son utilizadas muchas veces por inescrupulosos para no cumplir con sus obligaciones, creando desconfianza en la empresa y el comercio. Hoy insultamos al Policía, al maestro, a los padres de familia, como si fueran enemigos sociales cuando quieren imponer las normas de comportamiento que no han sido inculcadas en los hogares. Hoy las minorías están sobre las mayorías violando expresamente el derecho a la igualdad que tiene la Constitución. Hoy el derecho de expresión que tienen las redes atenta contra la verdad y la dignidad de las personas y nadie dice nada. Estamos haciendo un semillero de delincuentes a costa de la estructura donde lo importante son los resultados y no el desarrollo social. Esperamos tener acciones rápidas por parte del Estado para que aquellos que defraudan a los intereses sociales y de los ciudadanos tengan una sanción efectiva, para que no resulte mejor el engaño que el obrar correctamente. Esperamos y confiamos que nuestros dirigentes legislen y actúen para poner freno a todas aquellas conductas donde “ser pillo paga”.

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