jueves 14 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Urbanismo táctico criollo

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Columna de
Ramiro Serrano

El urbanismo táctico es una tendencia de organizar las ciudades para que interactúen con sus ciudadanos y este pueda compartir de mejor manera el espacio público. El urbanista Javier Vergara, miembro del consejo de ciudad y territorio de Chile, plantea que la intención de esta clase de urbanismo es que los “Parques urbanos sean transformados en playas temporales durante el verano. Calles para el auto que se convierten en paseos peatonales a partir de pinturas y colores. Lechos de ríos que se usan como ciclovías”. Para Mike Lydonestas intervenciones o estrategias son “acciones a corto plazo que buscan generar cambios a largo plazo promoviendo el desarrollo de capital social entre ciudadanos, construyendo capacidad de organización entre instituciones público/privadas, no lucrativas y ONG”.

Es decir, el famoso urbanismo táctico debe tener una programación urbanística, pero en el caso de Bucaramanga no tiene ninguna referencia en el Plan de Ordenamiento Territorial. Además debe tener como objetivo que los ciudadanos interactuen con estos espacios, pero la realidad es que el principal y casi único uso que se ha dado es de botadero de basura. Deben permitir la intercomunicación con los ciudadanos para la participación en el espacio público; pero estos lugares son odiosamente inútiles; ya que no hay forma de protegerse del sol o la lluvia, no existen sino moles de cemento sin ninguna arborización y una agresión al asfalto ya que con una pintura sin sentido se quiere resaltar algo totalmente antiestético. En cortas palabras, el urbanismo táctico que nació en Europa para la mayor participación de los ciudadanos con el espacio público, donde dinamizaba no solo la actividad social, sino el comercio, no se logró con el urbanismo táctico criollo creado por la Alcaldía.

Es muy preocupante que Bucaramanga, siendo la ciudad de los parques, siendo una ciudad donde existen muy pocas vías, donde no se tiene la cultura del ciclismo y sin planeación alguna, deterioren la movilidad en proyectos que no tienen ninguna trascendencia en el tiempo, copiando modelos de forma improvisada y equivocada. ¡En poco tiempo veremos el desastre táctico!

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