sábado 29 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

Con el juez Garzón

En España está encendida la polémica por la decisión del juez Garzón, de abrir investigación de carácter penal contra el general Franco por los delitos de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil española del siglo pasado.

Ya antes el juez Garzón se había hecho famoso por judicializar al general Pinochet y amargarle los últimos años de su vida, aprovechando la globalización del derecho cuando los países han formado bloques de constitucionalidad en sus respectivas constituciones, para blindar los tratados internacionales sobre derechos humanos.

Como era de esperar, se han formado dos bandos: los viejos republicanos que se sienten felices destapando tumbas y los viejos falangistas que consideran más una tarea de la historia que de la justicia. Don Prudencio García por ejemplo, (El País, 21/11/08), dice así: 'A estas alturas, ningún obstáculo debería impedir que se abran plenamente a la investigación todos los archivos referentes a las causas, denuncias, procesos, asesinatos individuales y colectivos, así como sobre las numerosas fosas comunes, sin olvidar aquellas múltiples cárceles de 1939-1946 donde miles de españoles se consumieron hasta morir de hambre, de frío, de tuberculosis, y también en cifras terribles (pero todavía vergonzosamente indeterminadas), de tantos miles de hombres y mujeres que cayeron ante los infatigables pelotones de ejecución' Además de la falangista, le sale al quite Fernando Savater, el ideólogo del centrismo y antiguo militante de la izquierda (El País 03/11/08) que considera esta decisión del juez Garzón como 'clarifinante', porque no solamente acaba con la enfermedad, sino con el paciente.

Y agrega: 'Lo que en un comienzo fue el razonable intento de satisfacer a quienes buscan los restos de sus seres queridos ejecutados para darles dizque sepultura, pasó luego a una especie de revival de la vieja discordia fratricida para imponer a posteriori la salomónica justicia que no se hizo en su día: no ya desenterrar los muertos de la guerra civil para que ahora por fin ganen los buenos. ¿Guillotinaremos al Rey, establecido en el trono por el dictador? No tiene pies ni cabeza tratar de zanjar un debate histórico con sentencias judiciales ni combatir a los historiadores falsarios desde un tribunal'.

De pronto Pablo Neruda vengó los muertos republicanos cuando le cantó a Franco en los infiernos: 'Desventurado, ni el fuego, ni el vinagre caliente en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante, ni la tortura pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta descarte la barriga. No mereces dormir aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar despierto general, despierto eternamente entre la podredumbre de los recién paridas ametralladas en otoño'. Pero también nosotros los latinoamericanos le podemos pedir al juez Garzón, que abra el juicio contra la conquista española, que cometió delitos de lesa humanidad y hasta el momento se han quedado impunes y que nos tase en euros los daños y perjuicios.
Para investigadores, universitarios, estudiantes: raulpachecoblanco.blogspot.com

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