sábado 24 de abril de 2010 - 10:00 AM

El juez Garzón, entre el prevaricato y el cohecho

El juez español Baltasar Garzón inauguró el nuevo derecho dentro de esta época de la globalización, que elevó a la categoría de delitos de lesa humanidad aquellos que por su impacto en la sociedad y sus alcances debían ser criminalizados con mayor dureza.

La mayoría de los países entraron a formar parte de ese nuevo derecho, involucrando en sus cartas constitucionales lo que aquí llamamos el bloque de constitucionalidad. También se creó el tribunal internacional, para entrar a juzgar esos delitos con el fin de que no quedaran impunes. De ahí que Colombia, cuando firmó su adhesión a esos tratados, el presidente Pastrana pidió una prórroga de siete años para evitar que la guerrilla pudiera caer dentro del ámbito de esa legislación internacional y ya no se pudiera garantizar inmunidad con la amnistía y el indulto al cual estábamos acostumbrados los colombianos. Le dio ese margen a la guerrilla, a fin de que se entregara antes de que entrara en vigencia la plena competencia de la Corte Penal Internacional. Pero si ese derecho no tiene limitaciones en el espacio, pues abarca a todos los países signatarios, en cuanto al tiempo sí tiene limitaciones, pues entran a perseguir los delitos cometidos desde la fecha del pacto o tratado, pero hacia delante; no hacia atrás. En el mundo del derecho tenemos lo que se llama la no rectroactividad de las leyes. Ese es uno de los principios del derecho basado en que las leyes tienen efecto hacia adelante pero no se puede volver atrás para juzgar actos ya investigados y sentenciados. Y la única excepción se presentaba en el derecho penal, para favorecer al demandado o condenado, cuando le convenía, pero nunca cuando lo desfavorecía. Así que se trataba de un beneficio para la parte acusada y no para el actor o demandante. Ahora el Juez Garzón quiso hacer justicia hacia atrás, tratando de juzgar los crímenes cometidos dentro del gobierno del general Francisco Franco, como ya lo había hecho con el general Pinochet de Chile. Pero no tuvo en cuenta la existencia de una ley de amnistía, que no fue un decreto del gobierno sino una decisión democrática, aceptada por los diversos partidos durante la época del gobierno de Adolfo Suárez y que los españoles llaman de la transición. Por lo tanto, era una decisión democrática. En estas condiciones el juez Garzón estaba prevaricando, pues atentaba contra una ley nacional, y tenía plena conciencia de lo que estaba haciendo. Luego estaba prevaricando. Continúa en raulpachecoblanco.blogspot.com

 

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