sábado 22 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Galán, el Gaitán de la derecha

Las posiciones ideológicas tanto de Gaitán como de Galán son muy claras: el uno representante de las clases bajas y el otro representante de las clases altas.

El uno interesado en que el Estado entrara  a asumir un papel preponderante para hacer la justicia social, en lucha frontal contra las oligarquías. El otro ya tiene una impronta liberal, en donde el respeto a la empresa privada y los derechos individuales es lo importante.  El uno aceptaba su posición de izquierda, socialista. El otro, no obstante decirse de centro-izquierda, lo cierto es que estaba más a la derecha que a la izquierda.

Gaitán subió  penosamente la escala social, luego de venir de un hogar de clase media baja y de quemarse las pestañas en Roma para que en medio de grandes sacrificios pudiera convertirse en  uno de los grandes penalistas de le época y luego conductor de multitudes. Había recibido escuela escenográfica en  el imperio de balcón  de Mussolini, pero ya no terciado a la derecha sino a la izquierda, insistiendo en un socialismo adaptado al tiempo y al lugar.

Galán en cambio venía de la clase media alta, muy bien apadrinado, como que sus acudientes en Bogotá cuando viajó a estudiar fueron Eduardo Santos y Roberto García -Peña, quienes de una vez lo vincularon a El Tiempo. Luego Lleras lo acogió como su discípulo amado, Pastrana lo mimó con el ministerio de educación y el resto lo hizo él, con sus capacidades de comunicador, de orador parlamentario y de plaza pública y una dedicación ejemplar a la cosa pública, además de una bagaje de conocimientos que lo pusieron a la altura de los grandes políticos nacionales.

Gaitán debe enfrentarse a problemas de estructura como la pobreza, los desequilibrios sociales, en tanto que Galán deberá enfrentar problemas de coyuntura como el narcotráfico, que degeneraría en narcoterrorismo y luego en narco-guerrilla.  Gaitán trabajó su imagen con  dichos populares: contra la oligarquía, ¡a la carga!, el país político y el país nacional, el hambre no es conservadora ni liberal. Galán trató de encontrar su inspiración en la simbología de José Antonio Galán, que en pose estatuaria llevara el escultor Carlos Gómez Castro al bronce e, inclusive, tomar frases como la  de Ni un paso atrás, siempre adelante y lo que ha menester, sea. Gaitán alcanzó  a quedarse con las masas, a quitarle el  partido liberal a la oligarquía, hasta el punto de que Eduardo Santos tuvo que entregarle las llaves de la casa liberal, para que él dispusiera de ella.

Elaboró su plataforma ideológica y de gobierno, que ciertamente no pasaba de un esquema socialdemócrata, pero que para la época era muy avanzado y, sobre todo, por el sabor popular que le dio Gaitán a sus campañas, donde el pueblo bajo lo tenía como un semidios o un nuevo Mesías. Vea el texto completo en raulpachecoblanco.blogspot.com

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