sábado 15 de mayo de 2010 - 10:00 AM

¿Que le pasa a los partidos tradicionales?

Los partidos tradicionales no han muerto. Pero tampoco están lo suficientemente vivos. Resulta extraño que el candidato del liberalismo sólo llegue en las encuestas  al 4% en la intención de voto, cuando hasta hace muy poco con solo mostrar el trapo rojo en la plaza pública y decir ¡mamola!, con eso solo se ganaban las elecciones.

También  daba la impresión de que alrededor de Juan Manuel Santos se unificaría el  liberalismo y lo llevaría al gobierno, con la colaboración del partido de La U, Cambio Radical y el oficialismo, pero no fue así.  Como tampoco la unión de Cambio Radical y el oficialismo.  Y el conservatismo, luego de trabajar unido en el desierto de ocho años de burocracia, pensábamos que cerraría filas alrededor de Noemí, pero tampoco fue así.  Los conservadores uribistas se fueron con Santos, mientras los noemicistas los descalificaban. Llegó a dar la impresión en las primeras encuestas,  que el gobierno de Noemí estaba en la esquina esperándola, pero bien pronto se desinfló y la tendencia fue bajando a  16% y luego a un 9% de acuerdo con la última medición. Sin embargo, ahí van los partidos.  Cojeando, pero ahí van, sin dar señales de su liquidación.

¿Será falta de líderes o falta de ideas atractivas para el electorado que espera tanto de los presidentes? En cambio el uribismo se consolidó como  partido y pronto sabremos si correrá la suerte del Peronismo en la Argentina, que se arraigó de tal forma que aun existe, así pase de las manos de Menem a Kishner.  O el  Roldosismo en Ecuador.

Estas elecciones son atípicas, porque se consideraba que la lucha se establecería entre el uribismo y el antiuribismo, pero no fue así.  Apareció una fuerza nueva que buscaba acomodarse y la encontró en el profesor Mockus, quien produce el delirio sobro todo de la gente joven. Tampoco se enfrentó la izquierda con la derecha, como podía haberse planteado,  por  el debilitamiento del Polo Democrático que terminó dividido  y su figura de más calado electoral, Lucho Garzón, se fue para el partido Verde.

Todo esto deja ver una opción emergente, que quiere expresarse, pero va migrando de una parte a otra. No ha podido estructurarse como partido ideológico, sino como opinión dispersa. Los partidos tradicionales se baten pues, pero todavía no les ha llegado su hora. No desaparecen, pero tampoco llenan las expectativas de la gente.

P.D. Con un titulo muy sugestivo, Todo Tiempo Pasado Fue Peor, Ramiro Quiroga Ariza publicó una obra en verso rimado sobre los dictadores latinoamericanos, en una impecable edición  de Sistemas y Computadores.

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