sábado 15 de noviembre de 2008 - 10:00 AM

¿Qué le pasa al Gobernador Serpa?

Había una gran expectativa. Luego de un bajonazo histórico en que el perfil de nuestros mandatarios se había reducido a niveles insospechados, por fin llegaba al primer cargo del departamento un estadista, con un récord envidiable en todos los campos de la actividad pública, que cubría muchos frentes, desde Alcaldías de tierra caliente, hasta curules en el Congreso, Ministerios, Embajadas, Procuraduría, candidaturas presidenciales.

Llegaba nuestro Fraga Iribarne a sacudir el polvo de esta tierra desgraciada, como diría en alguna oportunidad Laureano Gómez. Su posesión no fue en la ardiente plaza Luis Carlos Galán, ni en el palacio de la Gobernación, sino monte arriba, buscando el fresco, tendiendo el puente hacia Pamplona, la nutricia savia de la estirpe, para crear región en medio del páramo que mecía las largas orejas de los frailejones.

Soñábamos con que los secretarios serían ministros, con que sus viajes a Bogotá fueran noticia de primera plana en los periódicos y en los noticieros de televisión, que el país sintiera el dolor de haber perdido al estadista que tuvo que pedir refugio en la provincia para mostrar sus dotes administrativas. Pensábamos en que su paso por la Gobernación fuera el peralte que lo impulsaría nuevamente hacia destinos superiores.

Votamos con fe, esperanza y optimismo. Pero ya casi llegamos al año, en que se empieza a ver el verde de los sembrados y cuando esperábamos todos esos frutos con que soñábamos, no nos sonaba la flauta.

Esperamos en ese silencio de la naturaleza cuando se van a dar los plantíos, pero no se han dado. Ya la empresa Gallup hizo su primer sondeo y encontró en el gobernador del Valle la figura de mostrar en la administración, así exhibiera su inmodestia en los principales medios del país, en un alarde de dinero inoficioso. Y le siguieron en méritos el gobernador Ramos de Antioquia, quien también se postulaba presidenciable y el del Atlántico, Verano de la Rosa. No apareció por parte alguna el nombre de nuestro Mandatario, como tampoco los otros presidenciables, como el de Nariño, Navarro Wolf, y el de Cundinamarca. ¿Qué le pasa al Gobernador Serpa? Se estarán preguntando muchos.

Trabaja en silencio, dirán otros. O como decía Juan Manuel González en sus buenas épocas de locutor deportivo: 'No se me desespere hincha canario que esto apenas comienza, según mi reloj, que es como si fuera el suyo'.

¿Qué se hizo la integración con el Norte de Santander para crear región? ¿Por qué hasta ahora sólo hemos visto al Gobernador fastidiado por el clientelismo del Senador Hugo Serrano, lo mismo que con los embargos de cuentas del departamento y con el mal estado de las carreteras? ¿Pero, donde están los grandes planes?

De pronto las diez mil casas de interés social.

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