sábado 19 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

La Escuela 'Novencita' de Vanguardia Liberal

En la antigüedad griega, era tan avanzada la cultura, que no se necesitaba de los diarios, como ahora, sino que personas como Aristóteles y Platón, Exágoras y Anaxágoras, Poseidón erecto, Teofastro, lo sabían todo y salían a leer sus papiros en las esquinas de la polis, para que la gente se enterara sobre lo que estaba sucediendo, durante los fecundos reinados de Pomponio II, el gran Nerón, Alarico, Atila, Pompeyo. Por eso, ellos fueron los primeros periodistas de la humanidad, que le contaban a la civis los hechos de más relevancia y sobre todo, las chivas del día.

En esto era más diestro Poseidón erecto. No tenían corresponsales, como ahora, que trajeran información de primera mano. Por eso Bruto resolvió asesinar a Julio César, a la entrada del capitolio, aprovechando que no había periodistas, ni camarógrafos ni fotógrafos que interrumpieran la secuencia y se perdiera la frescura del crimen. ¡Ah¡ y peor, se convirtiera en noticia de primera página al día siguiente. Los griegos eran muy sabios.

Pero nosotros vamos por buen camino, empezamos a imitar a los griegos fundando periódicos como Vanguardia Liberal que ahora cumple noventa años...(Cedo el turno). Yo tomé un bus en Piedecuesta, atestado de empleados del acueducto y me bajé más adelante. Allí pregunté cómo se llamaba el paraje y me dijeron que era el mundo empresarial. Entré y al primero que vi fue a Alejandro Galvis en una Notaría comprando diarios, que en el occidente, que en la costa, que en el sur y luego los tomó todos y los enrolló en un solo paquetito y se lo echó al bolsillo.

En ese momento lo abordé y le pregunté qué se había echado al bolsillo y él me contestó con la mayor naturalidad: mercadito para la casa. Luego comentábamos cómo la humanidad se iba haciendo cada vez más mala, porque si antes a su padre lo perseguían a base de bala, ahora en cambio era de bomba. Con la bala, pues bueno…causan una baja, hacen un daño, pero no acaban con todo. En cambio la bomba arrasa hasta con los sueños. Recordé cuando estábamos en el colegio y jugábamos pepas y mientras nosotros pagábamos con moneditas sueltas, él pagaba con billetes. Y con el trompo era peor, pues había importado uno de Estados Unidos, con un herrón más peligroso que la motosierra de los paramilitares y claro… nos acababa los trompos.

Ahora se dio el lujo de ir hasta palacio, sacar de la cama al presidente Uribe, montarlo en el avión y sentarlo al frente de un archienemigo el ex presidente Gaviria. Y puso a los dos a darse trompadas, como las que se dan los empleados portuarios en los muelles de Puerto Wilches a pleno medio día, con el sol como aguardiente de cuarenta grados. Este es un homenaje a Vanguardia en sus noventa años, en el estilo de dos de sus más destacados columnistas, como lo hice años atrás en el estilo de Roberto García-Peña, Luis E. Figueroa y Próspero Rueda.

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