sábado 28 de febrero de 2009 - 10:00 AM

La estrategia de César Gaviria

Ernesto Samper es el responsable de la resurrección política de Cesar Gaviria, a partir de la jugada que consideró maestra, de quemar a Serpa y Gaviria en la misma hoguera y con la misma candela: la del presidente Uribe. Pero Gaviria sobrevivió de las llamas y ahí está afianzado en la dirección Liberal, de donde no lo baja nadie. Y acaba de producir una gran jugada, que es una especie de rabona para habilitarse él mismo y  dejar el balón muy cerca del gol.

Haber desistido de su candidatura, óigase bien, por ahora, lo deja en paz con la gente de su tropa en la que hay aspirantes presidenciales como Gómez Méndez, Pardo Rueda y Cecilia López, quienes lo hubieran abandonado si de entrada acepta la candidatura. De otra parte, deja quieto en primera a Samper, que ya amenazaba con lanzarse si él aceptaba. Además, atiende al juego del más diestro jugador, que es el presidente Uribe, quien no ha dicho nada hasta ahora y amenaza con lanzarse sólo si el Uribismo no se une en torno a un solo candidato.

Pero si esto ocurriera, el lanzamiento de la candidatura de Uribe,  bien lo sabe Gaviria que en ese momento, todos se vendrían a buscarlo para que encabezara la lucha contra la candidatura Uribe. Está tan seguro de esto que se puede dar el lujo de mostrarse desprendido y amante del partido liberal. No tiene prisa. Hasta Samper se le uniría, lo mismo que el Polo y el uribismo descontentos.  Ahora, si Uribe no se lanza y los candidatos pueden partir más confiados, las posibilidades de Gaviria pueden crecer, porque verían en él a la persona que podría sacar  ventaja, así sea de un solo cuerpo, para ganar.

Samper le dio la absolución  al neo-liberalismo de Gaviria, cuando lo insinuó para la jefatura y le dejó listos los aperos para el derby presidencial.  Gaviria sabe cocinarse en dos aguas, como lo son su galería y la política y esa experiencia le sirve para tejer con la finura suficiente la malla de su panorama político. Ya Gaviria se las sabe todas, conoce las mañas, los muñequeos, las zancadillas y por eso camina tranquilo. Ha tenido que vérselas con animales de gran envergadura como los Chávez, los pulpos internacionales que conoció en la OEA, todo enmarcado en su frialdad de adolescente inapetente.
Pero que tiene buen apetito, no cabe duda. Por eso se siente a gusto en la mesa que le han servido.

Así pues, Gaviria será actor de primera línea en este tramo político tan complejo y tan lleno de peligros por todas partes, sobre todo para la oposición, que hoy está en apuros ante el prestigio del Presidente que barre en todas las encuestas  que se hacen y que lo ponen a pensar largo y parejo para ver si acepta.
En el evento de que Uribe se lance, los dos protagonistas centrales serán él y Gaviria.

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