sábado 23 de enero de 2010 - 10:00 AM

La exposición del maestro pacheco

En tres salas de la casa del libro total se exhibe la más importante exposición de pintura de los últimos tiempos, que según los entendidos en el arte tiene altura internacional.  Se realiza en la vieja casona que restauró la familia Navas Corona donde antes reposaban las grandes pailas en que se batía el famoso dulce Navas y que todos íbamos, devotamente a comprar en el parque García Rovira.

Allí reposan cuadros del maestro Pacheco en diversas épocas de su actividad artística, como uno de gran tamaño en que aparece una mujer estilizada, conservando todavía el culto a lo figurativo y en una evolución a tono con  su paso por Italia, en donde prevalecían los tonos amarillos. Pero ahí no se quedó su evolución, pues ya su paso por Paris le dio un nuevo lenguaje, partiendo de una base de raíces que se extienden por la textura del cuadro y dentro de ella comienza la creación de figuras longilíneas que se disparan en una y otra dirección. Y precisamente en esta etapa llegan multitud de motivos, bien sean los cóndores, como expresión del ámbito latinoamericano, o los peces, que según el decir del maestro como no los podía pescar, los pintaba, para adentrarse luego sobre una etapa muy avanzada de un erotismo deserotizado, si se me permite la expresión, porque reflejan el cuerpo de la mujer, pero en un viaje más metafísico que sensual.

Buscaba como la esencia del cuerpo de la mujer, más  allá de todo acercamiento sensorial. Hay otros cuadros de grandes dimensiones, en donde aparece Miguel Ángel Asturias, envuelto en alegorías que trataban de buscar sus raíces. Allí  se desprende un tanto del estilo que utilizaba en esas épocas, para iniciar tentativas de avanzar por caminos desconocidos, arriesgando, atreviéndose a lograr un  rompimiento de su propia pintura. Por eso las figuras son atrevidas, casi descuidadas, por ese aliento que las penetraba de avanzar más dentro de sus propios caminos. En esa misma casona de los Navas Corona, se hizo la puesta en valor y reconocimiento de la obra del maestro Pacheco, con acreditación que certificaban Álvaro Navas Cadena, como presidente de la organización, Daniel y Alejandro Navas Corona y doña Yolanda Hazbón de Duarte, la gran promotora cultural de la organización. El acto fue acompañado por un conjunto musical. Doña Yolanda ofreció  el acto en homenaje del artista, luego de proyectar un video sobre la vida del maestro. A renglón seguido intervino el hermano del maestro, quien  contó  anécdotas simpáticas sobre su vida, como la etapa de seminarista y cuando expuso en Tunja un mural titulado Tunja cementerio de los vivos, en donde tuvo que asistir con revólver al cinto para prever  alguna reacción de parte de quienes aparecían en el mural, no muy bien calificados.

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