sábado 05 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

La independencia se hizo contra Napoleón y los borbones

El profesor John Linch, historiador inglés, nos invita a reflexionar sobre la independencia de los países hispanoamericanos. Nosotros nos habíamos casado con la tesis de que la independencia fue producto de dos razones poderosas: 1) el desgaste de España durante la dominación de trescientos años, lo cual había generado un ambiente anti-español y 2) la influencia de la revolución francesa que se convirtió en una segunda piel nuestra en materia ideológica, que ya necesitaba camino y encausamiento.

Ahora Lynch sostiene que el motor de la independencia estuvo dado por otros factores: la creación de un nuevo imperialismo por parte de la casa Borbón en contra de la casa de Austria, que había permitido una mayor flexibilidad en las relaciones con las provincias, descentralizando en esa forma el poder. Es decir, que se daba cierto consenso entre autoridades y dirigidos. Y segundo, la presencia de un elemento extraño en la Península, como lo fue Napoleón en 1.808, cuando invadió y se apoderó del trono de España. En ese momento, se creyó que España, el imperio de los Austria sobre el cual el no se ponía el sol, se había derrumbado y por lo tanto, lo pertinente era buscar salidas independientes o intentar su defensa. Bolívar lo mismo que San Martín, no fueron caudillos detentadores de poder y de riquezas, sino ideólogos que si bien se inspiraron en un principio en la Ilustración y quisieron imponer un orden liberal, terminaron por compenetrarse más bien del despotismo ilustrado, al abogar ya al final de sus días, por la limitación de las libertades y la ampliación del poder presidencial. Como consecuencia de estas tesis del profesor Lynch, deja sin piso un hecho histórico del cual nos veníamos vanagloriando, como el de los comuneros, pues la reacción que ellos tuvieron de nada sirvió al rebelarse contra el nuevo orden impuesto por los Borbones, cuando ellos estaban acostumbrados a la ductilidad de los Austrias.

Ledy Phelan, precisamente en su libro el Pueblo y El Rey, analizaba esta tesis pero referida al caso de los comuneros. El profesor Lynch, en cambio, se la aplica a los movimientos de independencia de estos países hispanoamericanos. Así, que los Comuneros se levantaron, porque ellos estaban acostumbrados al orden que les imponía la casa de Austria, con menos impuestos, con la autonomía local, cuando se juraba sobre la Biblia y se decía, se obedece, pero no se cumple, con la incorporación de gente criolla a los cargos públicos, que fue el punto neurálgico de los Comuneros. Por lo tanto, que araron en el mar y edificaron en el viento, como diría más adelante Simón Bolívar, refiriéndose a si mismo. Es un buen sacudón dialéctico del profesor Lynch, para el análisis del bicentenario de nuestras independencias.

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