sábado 17 de enero de 2009 - 10:00 AM

La Revolución Cubana

A la revolución cubana hay que desacralizarla. Bajarla de los altares donde algunos la tienen y desmitificarla, para limpiarle el moho del mito, al tiempo que desatanalizarla, para quitarle ese olor a óxido que le encuentra la derecha del mundo. Para, ahí sí, llegar a la verdadera realidad que es hoy y que ha sido como hecho histórico.

Nada sacamos con leer una versión oficial de Gramma sobre los contenidos y realizaciones de la revolución, como tampoco nada sacamos con las versiones de los diarios de exilados cubanos de Miami. Para Gramma, todo se ha hecho bien y se va en la ruta que es, llevando como verdad revelada la revolución marxista. Lo importante en el hombre es darle de comer, darle techo, educación y salud.

Para eso hay que sacrificar las libertades públicas y centralizar el poder, de tal forma que no quede espacio para la holgura y la manga ancha de la democracia burguesa. Hay que acabar con los partidos políticos que han sido una peste institucional. Así que la verdadera democracia se realiza a través de la igualdad económica, en donde nadie se quede sin satisfacer las necesidades básicas del hombre.

La democracia no es la garrulería e ineficacia de los Congresos, ni las disputas de los partidos políticos. Es simple y llanamente, la solución de nuestros problemas básicos y la igualdad social. El juego electoral es un simple divertimento de oligarquías que no hacen más que quitarle poder al pueblo, engañándolo, que se debe expresar través de un líder, bien sea Stalin, Castro, Chávez o Evo.

Ahora, la situación de Cuba no era la mejor: una simple colonia de los Estados Unidos, para no decir que el gran burdel a donde iban los gringos a pasar sus fines de semana. Luego de ahí en adelante, todo es ganancia. Los cubanos de Miami en cambio nos dicen lo contrario: Cuba era un país sostenible, de buen nivel de empleo, con una ciudad bellísima como La Habana de Batista y se vivía en una completa fiesta. La industria se estaba desarrollando, lo mismo que el comercio. Fidel Castro lo único que ha hecho es someter a Cuba en un primer momento al imperialismo soviético, para luego quedar agarrada de la brocha cuando la URSS se hundió en la noche de los tiempos.

Y luego decretar el hambre en la isla, además de despojar a la gente de sus haberes para dárselos al Estado: la agricultura, la industria, el comercio, los servicios. Lo mismo que cerrarles el paso a los partidos políticos, a la prensa libre, a la iglesia. La belleza de La Habana se perdió y hoy vive las ruinas de una ciudad abandonada, en donde ni siquiera una mano de cal le llega a los edificios y a las casas antiguas, sofocadas por el calor y por el paso del tiempo.

Lo cierto es que la Cuba de hoy acabó con la miseria y vive en una pobreza que le permite sobreaguar como nación, demostrando una independencia del poder regional de los Estados Unidos, atiende la salud de los cubanos, creó un cuerpo médico que le permite exportar profesionales, a préstamo, como en el caso de Venezuela, en contraprestación al petróleo que les manda Chávez. Vea artículo completo: raulpachecoblanco.blogspot.com

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad