sábado 27 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

Lo bueno, lo malo y lo feo de Uribe:

LO BUENO: la política de seguridad democrática que ha devuelto el derecho a la movilidad; la economía, por el verdadero auge que se ha vivido; igualmente el acorralamiento a la guerrilla, el manejo de las relaciones exteriores, el extenuante trabajo del Presidente que ha marcado la pauta a los colombianos en materia de dedicación al servicio público, que se extiende desde muy temprano hasta el filo de las madrugadas.

La comunicación con la gente, el contacto permanente a través de los consejos comunales, la sensación de que existe un gobernante celoso que se ha echado el país al hombro, el liderazgo nacional ejercido por encima de los partidos, tal como lo predicaba pero no lo aplicaba el general Benjamín Herrera; el respaldo popular que lo ha acompañado siempre, en las buenas y en las malas, cuando era costumbre que al tercer año de gobierno se organizaba un banquete en el hotel Tequendama para pedirle al comandante de las Fuerzas Armadas, que de por Dios salvara la patria con un golpe de estado y, en los estadios y en las plazas públicas el abucheo era lo tradicional .

Y el respeto por la prensa y los medios de comunicación en general.

LO MALO: la contaminación del paramilitarismo, el ambiente narco que respiraba el Presidente en las fincas de su padre, la falta de un criterio social para manejar la economía, constituyéndose en vocero de los bancos y de los grupos financieros, la intención de desmontar el estado social de derecho, siguiendo las pautas de la señora Tatcher, Reagan y Bush y que afortunadamente la Corte Constitucional no lo ha permitido; cierto sesgo regional a través del 'paisismo', la inamovilidad de sus ministros, no obstante el descontento con algunos de ellos; el trabajo a favor de la casa Santos, con dos miembros de ella en el comando del gobierno, buscando apoyo de El Tiempo; el exagerado apego al liderazgo de los Estados Unidos, tan equivocado en el caso de Irak.

LO FEO : la vinculación de una persona poco presentable como José Obdulio Gaviria al gobierno, dado su parentesco con Pablo Escobar, lo mismo que la permanencia de Valencia Cossio en el gabinete, cuando su hermano se había puesto de ruana la Fiscalía de Antioquia; el lenguaje desabrochado muy de corte 'chavista', impropio en un estadista de sus quilates, haber caído en la tentación de darle cabida a Chávez para que se metiera en la política nacional, afortunadamente conjurado luego.

APARTE: Fabio Torres Barrera ha incursionado en su último libro, en un tema bastante exótico en Santander, cuna del laicismo radical, como la santidad, en ese estilo suyo, tan apegado a los cánones Camacho-carreñistas, que busca la belleza a través de la palabra y de la frase encrespada y barroca. Un Siglo de Santidad, es su libro que ya se encuentra en las librerías.

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