sábado 03 de enero de 2009 - 10:00 AM

Los mejores columnistas

En Colombia hay muy buenos columnistas. Desgraciadamente el lector juzga al columnista, no por la calidad del escrito, sino porque se identifica con su propio pensamiento. Así que no se tiene en cuenta un buen planteamiento, ni sólidos argumentos, ni la buena prosa utilizada. Solo la identidad en el punto de vista es lo que vale.

Es decir, aquellos que están de acuerdo con el propio criterio del lector son los buenos y los que difieran en sus criterios y apreciaciones son los malos. Esa es la tabla de valoración. Por ejemplo: para los anti-uribistas, los mejores columnistas son los de El Espectador y los malos los de El Tiempo. Y para los uribistas, al contrario.

Para mi, entre las mujeres sin duda la mejor es María Isabel Rueda, por el rigor jurídico que le imprime a la mayoría de sus artículos, su agudeza y conocimiento de la política. Pero son igualmente buenas, María Jimena Duzán y Claudia López, por su estilo de oposición, a base de argumentos y de un valor personal que es justo resaltar.

Es detestable en cambio la señora Florence Thomas, por su aire de feminismo trasnochado. Entre los hombres, en materia de humor, Daniel Samper Ospina, por la gracia fresca con que hace sus comentarios, desde la tradicional agudeza bogotana, que en mucho hace recordar a Klim. En temas ya serios, Eduardo Posada Carbó me parece el más completo, pues lleva una línea de conducta ideológica muy coherente. Pero también son muy buenos Daniel Coronel, por su sentido de la investigación de la noticia que la convierte en artículo, Héctor Abad, Juan Gabriel Vásquez y William Ospina, porque han demostrado que los escritores también pueden ser buenos periodistas.

En cambio me parece detestable Fernando Londoño Hoyos, pues maneja un lenguaje pasado de moda y su dogmatismo no le permite ver otras realidades. Como me parece igualmente detestable ese periodismo de folletin o de estilo de oposición porque sí, de Ramiro Bejarano y Felipe Zuleta Lleras.

Humberto de la Calle es demasiado simple , pero muy serio en sus apreciaciones. Un periodista que ha perdido vigencia y se ha desgastado por su sentido anarquista es Antonio Caballero, y Alfredo Rangel, desde que se metió a la política, dejó de ser el académico imparcial, de rigurosa coherencia científica. En materia de política internacional, nadie maneja con más dominio el tema y con más ponderación y buen criterio, que Rodrigo Pardo Garcia-Peña. Es un periodista que enseña y analiza desapasionadamente. También son muy buenos Mauricio Vargas y Rudolf Homes, mientras que ha decaído Dartañan.
Ahora, los que sí no cuentan, son los periodistas de provincia. ¡ A qué se debe?.

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