sábado 13 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

Semi-presidencialismo para el 2014

Sería bueno aprovechar la coyuntura que se empieza a abrir, al no permitir la reelección inmediata por el error en la formulación de la pregunta del referendo, para diseñar un nuevo juego consistente en crear el sistema semi-presidencial, al estilo francés, en 2.0l4.

Este sistema se acomoda más a nuestra idiosincrasia que el simplemente parlamentario, que de entrada tiene mala presentación.  Y decimos  que tiene mala presentación, porque sería darle demasiado juego a un  Congreso bastante desprestigiado, para que escoja  Primer Ministro de acuerdo con la mayoría parlamentaria que salga de las urnas, cuando estamos acostumbrados a que el pueblo lo escoja directamente. Al colombiano no le suena aquello de que el Primer Ministro, quien va a gozar de  la mayoría de los poderes, tenga que pasar por el Congreso, como si éste tratara de legitimar algo que el pueblo ya ha legitimado o en eventuales circunstancias, termine siendo la fuerza decisiva para la escogencia de la cabeza más visible del Ejecutivo.

En cambio en el sistema semi-presidencial, tal como opera actualmente en Francia, el pueblo elige directamente al Presidente y el primer Ministro sí puede tener otras instancias. La ventaja está en que fracciona el ejecutivo en Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, con lo cual se logra que no se acumule en una sola persona el manejo de la rama ejecutiva, sino que se reparta entre dos con funciones claramente especificadas, para evitar desvíos de uno y de otro, pero a su vez, se sigue teniendo al Presidente como el de mayores poderes, preservando un poco esa tradición. Pero el Primer Ministro le va a aligerar la carga de trabajo al Presidente, que en el caso del presidente Uribe ha sido extenuante y desgastador. Y decimos que es favorable la coyuntura del año l4, porque el presidente Uribe puede entrar a jugar un papel importante, como sería inaugurar el sistema encarnando la figura del Presidente, que es la cohesionante y de mayor poder, pero dejando el debate parlamentario y la conducción inmediata del gobierno en manos del Primer Ministro, que es el trabajo más desgastador, política y físicamente.

Así que el Primer Ministro sería el encargado de llevar las relaciones con el Congreso y toda esa inmediatez de gobierno que tanto tortura a los presidentes. El Presidente se encargaría del manejo de las relaciones exteriores y de los problemas generales de la administración, dejando el trabajo específico, de carpintería al primer ministro. En este aspecto se podría innovar para hacer un reparto de poderes lo más acorde con nuestra manera de ser y de nuestras circunstancias.   Esta oportunidad nos la puede dar el hecho de no llegar a aprobar la reelección inmediata, que tanto problema ha ocasionado en todos los sentidos. Para consulta de investigadores, universitarios, estudiantes: raulpachecoblanco.blogpot.com

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad