domingo 27 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Caminar, caminar y caminar

El medio natural y más conveniente para trasladarse de un lugar a otro es caminar. Para ello la Naturaleza nos dotó de piernas y pies. Sin embargo, sea por pereza o por adicción al automotor no todos las utilizamos adecuadamente.

Para conservar en forma nuestro cuerpo y consecuentemente nuestra psiquis el camino es sencillo: una buena nutrición, el cuidado de la salud particularmente en sus aspectos preventivos, descansar saludablemente, asear nuestro cerebro y corazón de ideas y sentimientos negativos y practicar el ejercicio físico. El atletismo, la gimnasia, los deportes, el yoga, los aeróbicos etc... son útiles pero lo único necesario es practicar, sin sobreexigir al organismo, un caminar altivo y alegre.

No se trata de correr sino de caminar moviendo brazos, manos, articulaciones y desechando las preocupaciones.

Tal ejercicio puede hacerse durante todo el día, evitando actividades sedentarias prolongadas; si estamos es la oficina no es necesario que nos parqueemos horas enteras en una silla pudiendo pasearnos un poco por la sala, yendo a tomarnos los tinticos a la cafetería donde podremos compartir además con otros y aprovechando las interrupciones para hacer algo de ejercicio; podemos, para hacer mandados y trámites, usar en lo posible nuestros pies.

Pero todos deberíamos caminar en el fresco de la mañana tempranera por lugares adecuados a nuestras capacidades, lejos del ruido y la contaminación, desechando el teléfono celular, aparato enemigo de la tranquilidad interior que obliga a llevar todas las preocupaciones en el bolsillo.

Durante este agradable ejercicio aprovechemos para gratificar nuestros sentidos.

Evitemos los radios transistores e ipods para poder saborear el delicioso silencio y la armonía universal de la naturaleza (plantas, animales, viento, torrentes...).  No utilicemos demasiada ropa para poder deleitar nuestro tacto con las caricias de la brisa, del rocío y de la vegetación. Respiremos pausadamente el aire con sus variados perfumes. Contemplemos la vegetación con sus variopintas y multiformes hojas, flores y frutos. Protejamos y no arranquemos las flores y plantas de los lugares públicos para que también otros congéneres disfruten de ellas. Observemos los paisajes con sus tonos y cambios de luces y colores y también las bellezas humanas que nos acompañan.

Si está permitido ir acompañados de mascotas observemos reglas a veces molestas pero necesarias para la convivencia como el necesario bozal. Cuántos problemas y hasta tragedias se evitarían con ello!  Y llevemos la bolsita para recoger sus excrementos.

Al terminar nuestro periplo no cometamos el error de retornar a casa en carro con ventanas cerradas y aire acondicionado pues volveremos a contaminar nuestros pulmones. Evitemos gratificar nuestro esfuerzo con una 'fumadita' o con una 'gaseosa'; lo conveniente es el agua y los jugos naturales.

A caminar pues todos los días con alegría y altivez, despreocupada y moderadamente, y a la medida de nuestras fuerzas. Caminar así es hacer el amor con la Naturaleza.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad