domingo 10 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Fiestas e incultura

Acabamos de pasar una larga temporada de festividades donde se acentuaron varias de nuestras falencias de convivencia civilizada. Se acentuó la diaria odisea de salir a la calle: desorden, ruido, suciedad, caos vehicular , mendicidad... Hartos motociclistas acentuaron la inseguridad tomándose hasta las aceras, manejando a velocidades asombrosas y circenses piruetas. Por algo las muertes de motociclistas crecieron en un 38%.

La bárbara costumbre de la pólvora no sólo continuó sino que se acentuó con su estela de heridos y de contaminación sonora y ambiental. Uno de los clubes de nuestra ciudad siguió divirtiendo y festejando a sus socios con una fenomenal quema de pólvora, contaminando de contera los barrios aledaños. El uso pólvora debería reducirse a espectáculos dirigidos por especialistas y en lugares donde se minimice la contaminación. Deberían prohibirse los tradicionales globos artesanales causantes de tantas desgracias e incendios forestales.

También hubo noticias positivas: disminuyeron los homicidios, a excepción de ciertas de posconflicto, narcotráfico y minería ilegal..., pero crecieron los infames feminicidios y reinaron las riñas hogareñas y callejeras. En esto último nuestra área ganó el campeonato. Y sobre todo aumentaron los miserables atentados contra la integridad de nuestros niños. Disminuyeron los embarazos de adolescentes pero creció la violencia sexual.

Tuve oportunidad de visitar mi hermosa Zapatoca, lamentablemente durante el tradicional jolgorio de Enero. Me levanté temprano para disfrutar la serenata mañanera, reducida a un desfile de carros precedidos de un conjunto musical y seguida de un cortejo festejado con trago. Caminando por la zona residencial encontré sus calles siendo aseadas por unas señoras, armadas de las tradicionales escobas. Llegado al centro histórico encontré el mismo desorden de sus ventorrillos y “parques” de diversiones para niños y a los laboriosos escobitas del aseo público recogiendo toneladas de basuras del pasado “espectáculo” nocturno... Y, en el centro de la plaza principal, a un numeroso grupo y parejas de jóvenes alicorados.

Pero, la programación del Teatro Mayor estuvo concurrida y la quema de pólvora fue hermosa y civilizada.

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