domingo 06 de enero de 2019 - 12:01 AM

Fútbol y política (III)

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He escogido tres casos para explicitar cómo las circunstancias políticas y sociales se reflejan en sus respectivas selecciones futboleras: Argentina, Islandia y Croacia.

Argentina es el país latinoamericano futbolista por antonomasia. Cabalmente este deporte fue introducido en nuestras tierras por los ingleses constructores de los ferrocarriles gauchos como un deporte para distraer a los operarios durante los tiempos de descanso de sus labores.

Aunque en casi todos los países se da el mismo fenómeno, el fanatismo de los argentinos por este deporte es proverbial, lo mismo que las grescas entre sus barras, particularmente entre los hinchas del River (los millonarios) y los del Boca (los pobres), como acaba de suceder con la final de la Copa Libertadores. Algo semejante a aquello que sucede entre nosotros con Santa Fe y Millonarios, o Medellín y Nacional.

Argentina tiene gran número de jugadores de primera línea en los mejores equipos del mundo. Y sin embargo no ha podido organizar una buena selección nacional. ¿Por qué?

Porque así son los argentinos. Individualmente son o se consideran unos superhombres en muchos campos, pero no han sido capaces de unirse como país. Esto se demuestra en el deterioro de su desarrollo comunitario y en falta de amor por su patria y conciencia de nacionalidad, como lo afirmaba el famoso director musical Daniel Barenboim judío argentino en una entrevista por CNN.

Poblado por cultos inmigrantes europeos, particularmente italianos, y habitando una de las regiones más fértiles del mundo, andan peleándose entre ellos mismos, frenando su desarrollo en muchos aspectos confiando en jefes salvadores como el caso de Perón, o los militares quienes como lo hizo Leopoldo Galtieri los precipitaron al desastre de las Malvinas, o los Kirchner quienes los condujeron a la actual debacle económica. Es penoso que un país con tantos recursos naturales y humanos, haya tenido que acogerse de urgencia al fondo monetario internacional para salvarse de la debacle económica.

En fútbol, les sucede lo mismo con su selección; llena de geniales individuales, descargan en el pobre Lionel Messi, las esperanzas y fracasos de su selección. Y a última hora recurren al entrenador Sampaoli en búsqueda de “salvación”.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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