domingo 18 de abril de 2010 - 10:00 AM

¿Después de esto…, luego a causa de esto?

En un escrito anterior ilustré por qué para un ser razonable como debemos ser todos los humanos, antes de emitir un concepto no es suficiente la certeza subjetiva sino que es necesario acercarse a la verdad objetiva y cómo, porque ya el camino hacia ella es muy complejo, los filósofos recurren a principios irrefutables como son los de contradicción y causalidad. Me refiero aquí a este último, tan importante en la fundamentación de nuestros juicios.

Es evidente que todo efecto tiene una causa.  Aún quienes afirman el azar, deben reconocer que éste es la suma de acciones o causas cuyos efectos no conocemos o no podemos predecir.

Pero determinar a ciencia cierta que tal efecto tiene determinada causa es tarea compleja.

El mayor peligro, como lo hace notar el filósofo inglés David Hume, es que tendemos a confundir causalidad con concomitancia o sucesión. Cuando una acción o sujeto son concomitantes o subsecuentes con un efecto, tendemos a juzgar que existe una relación causa-efecto entre ellos. Por ese motivo nos hace ver el filósofo que 'después de esto no es lo mismo que a causa de esto' (con un latinajo: post hoc es diferente de propter hoc).

La relación causal es difícil de constatar. Yo puedo afirmar que al acercar un fósforo encendido a un papel éste se quema, pero no puedo constatar estrictamente la acción causal entre fósforo y papel que da origen a la combustión. Si esto sucede con las relaciones físicas, con mayor razón con las relaciones humanas. Pero esto es hilar demasiado. Sin embargo, hay que reconocer que las capacidades del conocimiento humano son bastante limitadas y que por lo tanto para juzgar los comportamientos humanos debemos recurrir al mayor número posible de indicios y de pruebas.

Es evidente que no nos podemos guiar por las sospechas, ya que solas conducen a las mayores injusticias. Así por ejemplo las sospechas de que una persona de ideas izquierdistas es un aliado de los grupos violentos, no pueden justificar un juicio al respecto. Los indicios si bien ya son hechos o datos que nos pueden conducir a pruebas, no son tampoco suficientes. Del hecho que un candidato tuvo un una votación extraordinaria en zonas de influencia paramilitar no se puede concluir que es un aliado o entró en pactos con los paramilitares. Son casos que se pueden explicar por afinidades ideológicas, simpatías u otra razones concomitantes.

No podemos pasar por alto además que un mismo efecto puede tener diferentes causas. Si mi novia no me dio regalo de cumpleaños no es necesariamente porque no me quiera; puedo haberlo hecho por olvido o porque su modo de ser no se fija en esas cosas.

Por ese motivo hay que recurrir al mayor número de pruebas y evaluar estrictamente su veracidad. Un fallo no se puede basar en uno o más testimonios sin evaluar su fuente y su coherencia. La justicia colombiana se halla ante un complejo dilema debido a la presencia de testigos de escasa credibilidad, guiados a menudo por venganza, búsqueda de recompensas, etc. Tarea compleja, administrar justicia correctamente. ¿Verdad?

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