domingo 24 de febrero de 2019 - 12:00 AM

Reinaldo Suarez Díaz

Inconsistencias de los “izquierdosos”.

Si algo requiere la política colombiana, después de sanear la corrupción en su ejercicio, es un partido serio de izquierda que disminuya nuestra vergonzosa inequidad. Porque quienes se autodenominan “izquierdas”, más parecen una jauría de lobos hambrientos y depredadores que grupos constructores de una sociedad más justa e igualitaria.

Lo constaté por enésima vez viendo por TV el debate promovido por esos “izquierdosos” contra Hidroituango y las EPM por los problemas causados al río Cauca y sus pueblos ribereños que, con razón, nos han tenido en vilo durante estos últimos meses.

Dentro del debate los acusadores se remontaron hasta Adán y Eva para vituperar contra el proyecto y los gobiernos oligárquicos que lo promovieron. Y fue conmovedora su compunción por la muerte del río y de su fauna

Recordé una caricatura de Matador publicada en un periódico de esa mañana en la cual se ilustraba la suerte de numerosos pescaditos muertos en dos ríos diferentes. A los unos se los depreciaba como pobres víctimas de unos depredadores y a los otros se les rendía honores como mártires de la liberación nacional. Uno de los ríos era pobre víctima de Hidroituango y el otro era orgulloso vehículo de progreso y revolución. Lo asocié con el hecho aún más catastrófico de la contaminación del Catatumbo con otro de los tantos atentados de Eln contra el Oleoducto. (El año pasado fueron 29 y este año ya van 7), ignorados por tales “izquierdosos”.

Me parece importante que haya una fuerte, pero seria oposición a los gobiernos de turno y también necesario que en el Congreso se realicen debates serios y razonados sobre los problemas nacionales, que superen la acusación y lamentación hacia la proyección de soluciones para el bienestar colectivo. Pero no estos zafarranchos promovidos por los izquierdosos u otros grupos igualmente politiqueros a los cuales absurdamente parecen convenirles que el país se hunda cada vez cada vez más y se agudicen los sufrimientos de nuestro pueblo, para pescar en el río revuelto de sus egoístas intereses.

Las EPM cometieron errores buscando el progreso del país. Los fanáticos del Eln realizan atrocidades, destruyéndolo. ¿Es acaso lo mismo?

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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