domingo 17 de febrero de 2019 - 11:40 AM

Reinaldo Suarez Díaz

Lecciones de Hidroituango

Parece que hasta ahora la comunidad nacional haya despertado sobre la incertidumbre que se cernirá sobre el país durante mucho tiempo, particularmente sobre las extensas regiones y los numerosos pueblos afectados por esta represa.

Su construcción fue objeto de numerosos debates sobre todo de orden social que conllevaría el proyecto más ambicioso de ingeniería jamás realizado en el país. Pero no se realizaron suficientes estudios y discusiones sobre sus aspectos ecológicos, que eran los más riesgosos. Y allí radicaron las razones de la actual crisis e incertidumbre.

Se trataba en efecto de frenar el cauce del segundo río más importante del país y el más brioso de todos que trascurre buena parte de su recorrido de 900 kilómetros por regiones montañosas de Cauca y Antioquia, para después precipitarse hacia las llanuras de Sucre y Montería y desembocar en el Magdalena.

Y se escogió el lugar más peligroso, cabalmente donde el río comienza vigoroso a descender y en un entorno muy habitado donde las riberas son demasiado frágiles, sujetas a fáciles derrumbes. Cuando EPM se echó a cuestas semejante proyecto, tuvo conciencia de la osadía que representaba enfrentar a la naturaleza, contradiciendo sus leyes?

No me detengo a plantear los errores de Ingeniería y administración que pudieron presentarse en la obra, ni en sermonear sobre “lo que se habría podido hacer”, ni en señalar responsables. Es más fácil y menos importante analizar las cosas en retrospectiva que en prospectiva.

El enorme problema está planteado, es una realidad a la cual hay que hacerle frente sin retaliaciones ni alarmismos. Tomemos conciencia de él y aprendamos de lo sucedido.

No en vano se tiene la osadía de ignorar o contradecir las leyes de la naturaleza. El río Cauca está infartado, no muerto, pero su rehabilitación será larga. Los ribereños están y vivirán mucho tiempo en la incertidumbre, pero su situación puede controlarse y mejorarse.

Es hora de pensar cuáles serían las posibles y mejores alternativas. Aterricemos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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