domingo 14 de marzo de 2010 - 11:00 AM

Los Niños de Papel

Muchos de nosotros nos preguntamos cómo se explica que Colombia a pesar de que sobre ella hayan caído plagas como la violencia, el narcotráfico, el desplazamiento, las desigualdades e injusticias, la corrupción… no solamente subsista sino que sea un país respetable, pujante y hasta uno de los más felices del mundo. Entre las diversas razones para explicarlo está la existencia de numerosos grupos y personas que sin esperar del Estado o de otros la solución de los problemas se comprometen generosamente. Pero no podemos ser ingenuos en nuestra colaboración con ellas.

No todas las obras, fundaciones u ONG son confiables.  Algunas son una forma de evadir impuestos o acceder a privilegios; otras son una fachada para quedar bien o cumplir una falsa 'responsabilidad social'; la tarea de otras es muy discutible. No sucede así con la 'Asociación niños y niñas de papel Colombia' quien cumple 20 años de benéfica acción en nuestro medio, todavía dirigida por su fundador el Padre Manolo, organización excelente y confiable tanto en su gestión, como en sus metas, como en su metodología de trabajo, que labora en la protección y atención especializada de la juventud más abandonada y en situación de riesgo (niños y adolescentes víctimas o en peligro de prostitución, violación, callejización, drogadicción, trata de personas...) y cuya labor ha sido reconocida por diferentes entidades internacionales.

Como salta a la vista de trata de una tarea de mucha complejidad y que se dirige a la población más vulnerable e importante de la sociedad cuales son las adolescentes embarazadas o en peligro de ser prostituidas y violadas, y los niños de la calle y drogadictos. De la protección y regeneración de ellos depende en buena parte no sólo su futuro sino el de nuestra sociedad en general. Mientras haya jóvenes madres embarazadas que deban gestar y dar a luz a sus hijos en la miseria y la violencia, y niñez abandonada poco se puede esperar de nuestro futuro.

Rescatar a estos niños es una tarea compleja ya que no sólo hay que atacar los males y sus efectos sino sus causas. Recuperar a un drogadicto supone no solamente sacarlo voluntariamente de su entorno, sino desintoxicarlo, recomponer su tejido social y hacerlo un ciudadano útil. Rescatar a un pandillero supone no solamente rescatarlo de su ambiente sino rehacer toda su siquis violenta, curar las heridas infligidas por la sociedad, elevar su autoestima y dignidad, regenerar el respeto a la vida, llenarlo de nuevas motivaciones y aspiraciones y crearle posibilidades de realizarlas.

Rehacer la vida maltrecha de una niña dedicada a la prostitución, víctima de trata generalmente de sus mismos familiares es toda una odisea que requiere trabajar con ella en muchos aspectos: sicológico, social, laboral, ético. Proteger y recuperar a una madre adolescente particularmente cuando ha sido violada requiere esfuerzos prolongados, complejos y costosos.

Colaboremos pues con esta magnífica obra con nuestro trabajo voluntario, apadrinando a una víctima o apoyando económicamente los programas que desarrolla. Dirigirse a la Calle 48 18-79. T6851410- 6851633. www.ninosdepapel.org.

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