domingo 19 de abril de 2009 - 10:00 AM

Metrolínea y los transportadores

Aunque no soy indiferente a las molestias que causan a los ciudadanos las obras civiles del Metrolínea, esos asuntos no me trasnochan. En efecto, toda obra, todo cambio, todo progreso causa molestia a alguien. Pretender lo contrario es irracional.

Además de las demoras y defectos causados por las fallas humanas en su planeación y ejecución, tales obras traen naturalmente imprevistos y por lo tanto, demoras y sobrecostos. Esto no implica que la ciudadanía cierre la boca, no denuncie o se queje de ello, pero sin desesperarse y con actitud equilibrada y constructiva. Me preocupan, y allí no debe haber imprevistos justificables, los aspectos y consecuencias sociales y culturales de este macroproyecto de transporte masivo que si es implementado y utilizado adecuadamente, traerá indudables y enormes beneficios para el desarrollo de nuestra área metropolitana y la calidad de vida de nuestros ciudadanos.

El costo de los pasajes; las rutas alimentadoras; el acceso al servicio de los más débiles y necesitados; la seguridad de los usuarios; el cuidado de los equipos y de las instalaciones; el aseo, la comodidad y el libre acceso a ellas sin ventas ambulantes, limosneros etc.; la creación de una cultura ciudadana que proteja tales servicios etc, son asuntos de mucha monta que no pueden dejarse a la improvisación.

Preocupado por el desempleo y la suerte de los conductores y pequeños empresarios que devengan de su trabajo el sustento diario para sus familias, me parecen de suma gravedad las denuncias presentadas con documentos en mano, por el periodista y paisano Héctor Gómez Cabarique en su programa del domingo 8 de marzo por TV Ciudadana, respecto a un grupo de 'empresarios' del transporte que desplazaron a los verdaderos transportadores en las licitaciones del Metrolínea.
S
e refería en particular el periodista a la firma 'Movilizamos', que se quedó con el 40% del ponqué mediante 'movidas avivatas' que si bien, en esta Babel de nuestra legislación comercial pueden no ser ilegales (no soy abogado para dirimir el asunto ni juez para juzgar a los implicados), riñen contra la ética, el sentido social y cuanto pregonan los directores de Metrolínea respecto a la protección del patrimonio y el trabajo de los actuales conductores y transportadores.

Me asombra que tan graves denuncias no hayan tenido eco en la prensa escrita. Las resumo, sin pretender asumir papeles propios de los contralores y los jueces.

En pocas palabras, cinco 'empresarios' del transporte, mediante empresas fantasmas creadas 'ad hoc', se ganaron una licitación en Metrolínea, dejando a un lado a los verdaderos dueños de los buses.

Me pregunto: Si eso es cierto, como parece demostrarlo el periodista mediante documentos de público acceso, ¿dónde estaban los veedores y controladores? ¿Por qué no lo denunciaron? Cuál va a ser la suerte de los conductores y transportadores? ¿Cómo se sacarán buses de circulación y reorganizarán las rutas? ¿Cómo se va a realizar la necesaria chatarrización etc.etc..?

Los responsables de Metrolínea están en mora de responder a estas importantes denuncias e inquietudes.

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