domingo 11 de octubre de 2009 - 10:00 AM

No acabemos con el empleo

En un escrito anterior me refería a que, siendo tan complejo el crear nuevos empleos dignos y productivos, las políticas estatales debían centrarse al menos en no acabar con el poco empleo existente y procurar dignificar sus condiciones.

Pero aquí parece que por impulsar el 'progreso' y favorecer a los poderosos vamos en contravía.  Aunque podría dar otros ejemplos, me refiero específicamente al caso de los basuriegos o recicladores manuales.

Todos somos conscientes de la benéfica labor que desarrollan estos seres humanos buscando su supervivencia y de la de sus familias, en condiciones difíciles y hasta deplorables.

También es conveniente ir racionalizando y tecnificando progresivamente esta actividad pero sin desplazar o dejar en la miseria a quienes hoy la realizan en forma manual y primitiva.

Pero un 'creativo' legislador, el mismo que tuvo la ocurrencia de prohibir pedir limosna o vender en los alrededores de los semáforos, cráneo la ley 1259, sancionada por el gobierno, que regula esta actividad en condiciones que condenan a la miseria a esta humilde, honesta y laboriosa comunidad, con reglamentaciones sólo al alcance de los poderosos.

Las basuras que antes eran consideradas 'res nullius' son ahora un bien público o sea de propiedad estatal. Los basuriegos tendrán que pagar derechos para recogerlas o recibir licencia del Estado para su actividad. ¡Que pesquen también allí votos los politiqueros!

Se prohíbe examinar y extraer los contenidos de las bolsas o sea reciclar manualmente.  Lo racional sería exigir que no se dejen esparcidas.
Se proscribe 'el transporte de basura y escombros en medios no aptos o adecuados'. Otra actividad exclusiva de los propietarios de 'transportes adecuados'.  Adiós las pobres 'zorras' y carritos de balineras.

¿La labor de los legisladores es pues la de favorecer a los poderosos y agudizar los problemas sociales?.

Ellos deben, en primer lugar proveer mediante campañas educativas y legislación la selección de las basuras en bolsas separadas con el fin de entregarlas ya organizadas a los pequeños recicladores. Se puede legislar comenzando por los establecimientos públicos, el comercio y los condominios hasta llegar a los particulares.

Educar a los recicladores para que realicen adecuadamente su labor.

Organizar estos trabajadores, no en cooperativas enormes y burocratizadas, o creando costosas intermediaciones o engorroso papeleo, sino en asociaciones apoyadas por el Estado, las ONG etc...que promuevan su bienestar y las de sus familias (seguridad, salud, comida, educación...) y organicen su labor de recolección, clasificación, transporte y comercialización de sus productos.

Impedir la acción de los acaparadores, demagogos y explotadores.

El Estado antes que preocuparse por dar buen trato a los desechos debe hacerlo por el bienestar de los basuriegos.

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