domingo 17 de enero de 2010 - 10:00 AM

Nuestra 'amistad' con los gringos

Desde la Independencia han sido tradicionales nuestras buenas relaciones con los EEUU.  La alianza inglesa contra los españoles fue crucial en nuestra liberación, si bien después tuvimos que pagarles cuantiosas deudas. ¿Hasta qué punto nos han sido favorables? Se trata de una amistad interesada de ambas partes, de una relación forzada por las circunstancias, no fundada en el afecto, el respeto y la solidaridad. No ha contado cuando ha habido intereses de por medio, como sucedió con la secesión de Panamá y ahora con el TLC.

EEUU nos necesita por nuestra posición estratégica y en la actualidad para chutarnos el problema de la droga donde nosotros ponemos muertos y cuantiosos recursos. Ellos con sus ayudas, al mismo tiempo que serenan sus conciencias, quedan bien con la opinión pública interna.

Así son las relaciones internacionales entre todos los países del mundo. Al menos los gringos nos ayudan; nuestra relación con ellos se ha tornado en necesaria. En efecto, dependemos comercialmente de ellos y en este momento los necesitamos para combatir subversión y narcotráfico y ponerle el tatequieto a Chávez, sin en caer en una fatal carrera armamentista para la cual no contamos con recursos. Nosotros no les vendemos a ellos productos necesarios, estratégicos y con precio sensible a su bolsillo y a la opinión como la gasolina del chafarote venezolano. ¿Qué haríamos con las flores, el café etc...si los EEUU no nos los compraran? Qué haríamos sin los beneficios de la APDEA?

La ayuda de los demás países es ridícula o casi inexistente. Aunque el problema de las drogas no es sólo de los gringos sino de los europeos, asiáticos etc... estos países nos han dejado prácticamente solos y muestras relaciones comerciales está plagadas de obstáculos y restricciones.

¿Qué podemos esperar de la OEA, de Unasur, de los países hermanos? No hay solidaridad; no les interesa el dolor ajeno. Su indiferencia hacia nuestra tragedia es repugnante. En este momento les interesan más los dólares de Chávez.  Están contentos o guardan táctico silencio ante sus diatribas y desfachateces porque les son comercialmente rentables. El caso de Argentina es vergonzoso; Cristina está feliz como lacaya haciéndole la corte al jeque rico. Ni siquiera en Brasil se puede confiar ya que tiene intereses de predominio regional y mundial.  Aunque no nos guste y nos traiga problemas, nos toca ser amigos de los gringos.

Oponerse como lo hacen algunos 'personajes' es miopía ante la realidad o repugnante demagogia. Pero para ello no es necesario echarnos confiadamente en sus brazos  y justificar sus absurdas políticas. Ni el interés ni la necesidad debe llevarnos a sacrificar nuestros principales y nuestra dignidad.

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