domingo 03 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Nuestra “derecha”

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Así como es saludable para nuestra democracia la existencia de un partido serio de izquierda, también lo es que exista otro de derecha.

Pero si por aquí llueve, por allá no escampa. También la derecha degeneró en caudillismo. Y en ambas riveras estamos sometidos a nefastos populismos.

El fenómeno es mundial y nos pone en una fatal encrucijada. Recordemos que el socialismo se pervirtió en stalinismo y la derecha en fascismo. Y se nos vino la Segunda Guerra Mundial. Entre nosotros recordemos la violencia desatada cuando el conservatismo se tornó en laureanismo. Ahora surgieron caudillos como Chávez, Petro y Ortega en una orilla, y Trump, Bolsonaro y Uribe en la otra.

Tenemos un Presidente que busca un camino moderado de centro derecha, “secuestrado” por un grupo que, aunque así se autodenomina, no tiene nada de centro y poco de democrático, sino que es, en plata blanca, una congregación caudillista de latifundistas, disfrazados de ganaderos. Y el conservatismo no levanta cabeza.

Veo en el presidente Duque una persona bien intencionada que busca hacer las cosas bien, pero que todavía es rehén de un grupo retrógrado del cual lo ha llevado a cometer errores que minan nuestra institucionalidad, como entrar en conflicto con la JEP, con los países garantes de los diálogos con la guerrilla, etc... y, asunto neurálgico, le ha impedido abordar problemas como el de las tierras y su productividad, que, así como ha sido el germen de nuestros conflictos también es el camino de nuestro progreso.

A nada le temen tanto los latifundistas como al desarrollo del programa de tenencia de tierras fraguado en el pacto con las Farc, y tienen “vetado” al Presidente siquiera abordar el problema del campo, esencial para nuestro desarrollo y la verdadera paz.

Y da grima ver a nuestro Presidente buscar caminos democráticos para resolver la tragedia de nuestros hermanos venezolanos, rodeado de rudimentarios y peligrosos escuderos que pueden conducir a una aventura militar trágica para los dos pueblos hermanos.

Nada fácil la tiene nuestro Presidente, asediado por todos los flancos. ¿Cuándo y cómo podrá liberarse de tan peligrosas alimañas?

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