domingo 07 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Pobre partido conservador

Es difícil motivarse y motivar a la participación en las elecciones del próximo 14 de marzo.  Reina un escepticismo generalizado y entendible. El Congreso está demasiado desprestigiado y el certamen tiene más de circense que de político. Pero abstenerse es claudicar. En últimas se puede recurrir al voto en blanco. Aquello que va a hacer más interesante y motivante el certamen es la consulta del partido Conservador para elegir su candidato a la Presidencia, convertida en una puja entre uribismo y antiuribismo.

Da lástima y grima la situación a la que ha llegado el histórico partido Conservador colombiano. Las ideas han cedido lugar al más burdo clientelismo y a una feria de vanidades. Su apoyo a Uribe se ha basado menos en coincidencias ideológicas y programáticas que en intereses clientelistas. La voracidad burocrática lo ha corroído hasta sus entrañas. Quienes deseamos el surgir de una democracia verdadera y seria, propugnamos por la existencia de partidos políticos sólidos y por el esquema gobierno-oposición reflexiva y propositiva. Lamentablemente también el partido liberal está vuelto nada parecido a una decadente viuda ansiosa de poder y carente de prospectiva. El Conservatismo es el partido del orden, de la autoridad, de la tradición, de la primacía de la comunidad sobre el individuo, de los deberes sobre los derechos.  El liberal es el partido de la libertad, de la apertura hacia lo nuevo y tolerancia hacia la diversidad, de la defensa del individuo y de sus derechos. Carecemos de una izquierda seria, un partido socialdemócrata que enriquezca y cree una alternativa democrática sólida a nuestra política tradicional.

Es alarmante la pobreza de liderazgo dentro del partido Conservador que se refleja en su baraja de candidatos. Leiva es el mismo desubicado de siempre. A Galat lo admiro desde mi juventud por sus ideas comunitarias aunque no comparto su 'Tradición, familia y propiedad'. Es una lástima que el país lo haya desaprovechado. Sería un óptimo asesor del gobierno en cooperativismo y organización comunitaria, pero no tiene las agallas de presidenciable. Marta Lucía es una mujer excelente y bien preparada, con cualidades de liderazgo que llegó al Conservatismo primordialmente para posibilitar su candidatura. La campaña de Noemí (y conste que fui noemicista en el 98 porque la prefería a Pastrana) me parece una feria de vanidades carente de credibilidad. Cifraba las esperanzas de renovación en Andrés Felipe Arias, un joven sano y bien intencionado, pero carente todavía de madurez, de prudencia y olfato político. Y tiene como asesor al nefasto exministro Londoño.

NOTA. Invito a mis amigos y paisanos a votar por candidatos competentes y honestos que se comprometan con el desarrollo de Zapatoca.

 

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