domingo 22 de febrero de 2009 - 10:00 AM

Recorriendo Bolivia (IX)

Después de un frugal desayuno en el hotel de sal reemprendimos en nuestra flamante Toyota el recorrido por las bellezas del salar hasta un hotel distante a 7 horas llamado Hotel de Piedra. No teníamos fuerzas para visitar esos hermosos lugares, sus extrañas cuevas y fósiles y rara vez abandonamos nuestra camioneta por temor a los fuertes vientos de arena salobre. 

A media tarde llegamos al 'Hotel de Piedra', más amplio y confortable que el anterior y con todos los servicios menos el agua caliente, ya que ésta proviene de paneles solares y se hiela durante la noche.

Algo cenamos y después de deleitarnos con un bonito concierto de los pueblerinos, nos refugiamos a descansar en nuestra alcoba.   Pero... una vez acostados se desató durante toda la noche una tormenta de arena cual nunca había sucedido en el lugar. Tuvimos que colocar las maletas en las ventanas, pues amenazaban ruina y dejaban pasar corrientes de arena. Los techos del hotel crujían y una lluvia de tierra caía sobre nuestras camas obligándonos a refugiarnos bajo los cubrelechos y respirar como podíamos.  

Abandonar la habitación era un absurdo. El huracán levantó los techos de muchas casas vecinas y de dos habitaciones. Así pasamos en el desasosiego esa horrible noche. Al amanecer, como pudimos, pues el agua estaba gélida, nos desembarazamos de la tierra, limpiamos las maletas y nos preparamos para el último trayecto de 6 horas que nos regresaría a Uyuni donde debíamos tomar a las 4 de la tarde el único avión semanal que nos sacaría a la civilización en Cochabamba.

El salar es un espectáculo maravilloso y digno de visitarse,  tanto en sí mismo como en sus paisajes y alrededores, pero nuestra debilidad nos impedía saborearlos; tomamos algunas fotografías en la cuales ahora nos deleitamos.  Se trata de una laguna salitrosa de 12.000 KMS cuadrados de extensión situada a una altura superior a los 4.000 metros que hace miles de años, se desconocen exactamente las causas, se secó dejando una capa blanca y deslumbrante al sol cuyos rayos son mortíferos para la piel.  

A pesar de tanto bloqueador solar, todavía llevo en mis manos el recuerdo de las cicatrices ya que, como lo había anotado, a la camioneta se le habían dañado los parasoles.  La capa de sal alcanza en algunos lugares los 4 metros de grosor pero, por razones económicas, permanece inexplotada.  Actualmente los altos precios de los minerales y particularmente del litio han despertado el interés a varias compañías extranjeras que no se deciden a invertir debido a la confusa situación política.

Por el salar transitan enjambres de camionetas con turistas particularmente europeos de todas las edades pero ya curtidos para la aventura; el sitio vale la pena de ser visitado, pero el recorrido no es apto para el turista corriente.

Por fin hacia las 2 de la tarde regresamos extenuados a Uyuni, pero... el avión que debía transportarnos a Cochabamba y que debía haber llegado en la mañana no aparecía y entonces sólo no nos quedaba otra opción que refugiarnos esa noche en uno de esos 'lujosos' hoteles de la localidad hasta encontrar un transporte que nos llevara a La Paz o a Cochabamba en recorridos de decenas de horas, por trochas intransitables y en vehículos cuyo estado puede imaginar el lector.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad