sábado 18 de junio de 2011 - 5:53 PM

César Uribe Piedrahíta

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César Uribe Piedrahita (Medellín 1897, Bogotá 1951) fue un hombre genial y polifacético: científico e investigador, novelista, naturalista, parasitólogo, salubrista, etnólogo, artista (dibujante, acuarelista, grabador). Fue  un sabio cultor de ciencias, artes y letras. Encarnó en su tiempo y en su país los ideales del humanismo renacentista, el espíritu aventurero de los conquistadores y colonizadores y la sensibilidad  humanitaria del socialismo decimonónico. Después de graduarse de médico en la Universidad de Antioquia viajó a los EE.UU.  En la universidad de Harvard  hizo estudios de especialización y obtuvo el título de doctor en Medicina Tropical de esa universidad, una de las  más prestigiosas de EE.UU y del mundo. Al regresar a Colombia fue nombrado director del Instituto Nacional de Higiene. En dicho cargo hizo numerosos viajes en el país, impulsó el desarrollo de una de las mayores colecciones de flora y fauna y aprendió varias lenguas aborígenes. Fundó en la Universidad Nacional el departamento de Parasitología. En los años de 1931-1932 fue rector de la Universidad del Cauca donde hizo una fructífera labor cultural en la que se destacó  el orfeón de la universidad.  Elaboró el primer antídoto fabricado en Colombia contra el veneno de serpientes. Estudió  el curare y los venenos y tóxicos indígenas. Fundó en Bogotá los laboratorios CUP, dirigió y fundó otros centros de investigación. Fue miembro fundador de la Academia Nacional de Ciencias y del Herbario Nacional. Escribió dos excelentes novelas, de las mejores que se han escrito en Colombia: Toá y Mancha de aceite, en las que denuncia la explotación imperialista que las multinacionales gringas han hecho en nuestros países. En su juventud  Uribe Piedrahita se  relacionó con los Pánidas,  el grupo de artistas e intelectuales más importante de comienzos del siglo XX en la época del centenario de la Independencia Nacional. César Uribe Piedrahita, era artista: dibujante y pintor de acuarelas, tocaba violín, hacía bellas obras de tallado en madera  que presentó en varias exposiciones en Bogotá. Se casó con doña Lucrecia Uribe Lince y no tuvo descendencia. Murió en 1951, a los 54 años de edad, afectado por el alcoholismo y un cáncer de lengua, adquirido por su hábito de fumar en pipa. Cierro esta evocación del maestro (“maestro” con minúsculas como él decía que lo era) con una anécdota personal. En el primer año de mi vida médica profesional yo trabajé en el Instituto Carlos Finlay, de Bogotá donde el Dr. Uribe Piedrahita  había trabajado varios años en su vida de investigador.  El maestro acostumbraba visitar un café situado  frente al Instituto para  evocar sus recuerdos y beber  aguardiente. Un día  le llevé un ejemplar de su novela Toá para que me la autografiara. Tomó el libro y escribió: “A mi amigo Dr. Roberto Serpa Frolis con mucho cariño. Cesar Uribe Piedrahita”. Le observé que había escrito mal mi segundo apellido y él respondió: “Escribí Frolis porque tal es tu origen. Proviene de don Fruela o Frolis, rey de Asturias, lejano antepasado tuyo.”

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