jueves 30 de noviembre de 2023 - 12:15 AM

Rodrigo Javier Parada

A destiempo

Para nadie es secreto que Bucaramanga ha sido víctima del desgobierno y la improvisación durante los últimos años. En exactamente un mes finaliza su periodo constitucional como alcalde Juan Carlos Cárdenas, a quien los bumangueses recordarán como el foráneo que aterrizó intempestivamente de la mano de Rodolfo Hernández, y se parrandeó todas las fiestas que se hicieron en la ciudad durante 4 años, poniendo en manos de varios inexpertos el rumbo de nuestro terruño. Indudablemente hubo varios funcionarios responsables y capaces, pero con el paso de los meses fueron saliendo uno a uno, mientras los compañeros de guacherna del alcalde se atornillaban a sus puestos. Cómo olvidar aquella fiesta que en plena pandemia hicieron los funcionarios de la alcaldía y que trajo consigo la renuncia del Asesor de Despacho Ángel Galvis. Sorpresivamente unos meses después aterrizó en otra entidad, así como si nada.

La desconexión del alcalde Cárdenas con las necesidades de la ciudad ha sido evidente, y el caos que hoy se experimenta es cada vez más latente. A eso debe sumársele que últimamente los rumores acerca de hechos de corrupción han venido aumentando. Mucho se ha venido diciendo acerca de contratos supuestamente irregulares y de importantes montos. Serán las autoridades las encargadas de determinar si en efecto hay algo que debe ser objeto de reproche, pero no deja de ser preocupante lo que varios veedores han señalado públicamente.

Pero claro, como todo siempre puede ser peor y el señor alcalde lo sabe, le pareció prudente radicar, a 3 días de culminar las sesiones ordinarias del Concejo Municipal, un proyecto de acuerdo que permitiera modificar la planta de personal de la administración. Básicamente, se propone crear 6 nuevas dependencias y 63 nuevos cargos; todo esto costaría más de 9.000 millones de pesos anuales. Y con desfachatez, se dijo desde la administración municipal que así fuera un poco tarde, había que cumplir con los indicadores del Plan de Desarrollo.

Por supuesto que las estructuras gubernamentales deben ajustarse constantemente para atender las necesidades de la comunidad, pero hacerlo a destiempo evidencia que poco han importado las problemáticas reales; se gobernó para las redes sociales, aunque allí el hambre no agobia. En conclusión, su gestión puede resumirse en el lema que quedará para la historia: “Gobernar, más que hacer, fue hablar”.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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