jueves 09 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Rodrigo Javier Parada

A las pa(z)tadas

Si el gobierno nacional no toma medidas urgentes, la situación se va a salir de control en el corto plazo con todos los involucrados

Hace un poco más de una semana los padres del jugador de fútbol Luis Díaz, fueron secuestrados en el norte del país y la noticia tuvo un amplio despliegue mediático. Ciudadanos, políticos y deportistas, sentaron una voz de protesta por lo ocurrido, especialmente porque los perpetuadores de tan grave crimen fueron los miembros del Ejército de Liberación Nacional - ELN, que hoy están sentados negociando un nuevo acuerdo de paz con el gobierno nacional. La situación ha sido de difícil manejo, básicamente porque no es comprensible que quienes pretenden a futuro una reincorporación civil, opten por “financiar” sus operaciones a costa de agredir a los no combatientes.

Aun cuando para “Pablo Beltrán”, miembro del equipo negociador del ELN, los secuestros (que con descaró denominó “retenciones”) constituyen una fuente válida de financiación del grupo insurgente. “Antonio García”, el máximo jefe de la organización puso de presente que lo ocurrido con el padre de Luis Díaz fue un “error”; no un grave crimen, sino una embarrada. O sea, el problema fue la “víctima”, y no el atroz acto que mantiene en vilo a una familia. Un descaro total.

Desde hace más de 60 años el país atraviesa un conflicto armado con diversos grupos ilegales, y es innegable que debemos negociar cuantos acuerdos de paz como sea necesario. Lo que sí no es válido es hacerlo a las “patadas” y bajo la filosofía del “todo vale”. Si el gobierno nacional no toma medidas urgentes, la situación se va a salir de control en el corto plazo con todos los involucrados. Un ejemplo de ello es que ya los disidentes de las FARC-EP se levantaron de la mesa de diálogo que paralelamente se adelanta, aun cuando manifestaron que el cese al fuego se mantenía. Cese que, valga recordar, ha sido violado en más de 20 ocasiones por el grupo armado.

Y el mayor problema que puede darse, es que llegará el momento en que muchos afectados no vean respuestas coherentes del Estado y opten por tratar de solucionar los conflictos de manera directa. Se trata de un círculo vicioso que debe atacarse de raíz, algo que no está ocurriendo.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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