jueves 11 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Carné de vacunación

Hay quienes abogan por una falsa autonomía. Y es falsa porque mis derechos llegan hasta donde empiezan los de los demás (...) Hasta que la ciencia no diga lo contrario, a bailar vamos, pero vacunados.
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Recientemente el gobierno nacional anunció que, a partir del 16 de noviembre, todas las personas mayores de edad deberán presentar el carné de vacunación para ingresar a eventos masivos en todo el territorio nacional.

La medida busca la disminución del número diario de contagiados de COVID-19 y la eliminación progresiva del uso de tapabocas, partiendo de la base cientifica que indica que las distintas vacunas que se han venido aplicando son efectivas.

A primera vista se presenta aquello que los abogados denominamos “tensión de derechos” y que refleja el enfrentamiento que se da entre intereses legítimos. Esto no es novedoso, y en Colombia menos; a diario los jueces precisamente resuelven este tipo de conflictos bajo una serie de pautas que la ley y la Constitución definen. Decidirlos no es fácil, y menos aun cuando se presentan los falsos dilemas, como sucede con el carné de vacunación.

Un debate similar al actual se generó cuando en su momento se impuso la obligación de hacer uso del cinturón de seguridad en los vehículos automotores. Muchos renegaron acerca de que sancionarles por poner en riesgo su propia vida era coartar su libre desarrollo a la personalidad. Afortunadamente, la justicia zanjó el tema a favor del interés general por encima del particular.

Y es que lo de menos (así suene insensible) era que los ciudadanos perdieran su vida a costa de no usar los cinturones de seguridad; el principal problema era la afectación al sistema de seguridad social por el alto costo que traía consigo la atención médica de los accidentados, a costa de quienes sufrían enfermedades que requerían atención inmediata y urgente.

Este debate ya se está presentando, por ejemplo, en los Estados Unidos, en donde se ordenó que los miembros del cuerpo de bomberos y el personal de salubridad deben contar con la vacuna antes de continuar en servicio.

Aun cuando a mi parecer es algo elemental, hay quienes abogan por una falsa autonomía. Y es falsa porque mis derechos llegan hasta donde empiezan los de los demás y el que cada quien haga con su cuerpo lo que estime, no puede ir en contravía con mi interés de estar vivo.

Así las cosas, hasta que la ciencia no diga lo contrario, a bailar vamos, pero vacunados.

RODRIGO J. PARADA
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