jueves 21 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Policías y ladrones

la ciudadanía impávida presencia cómo sus líderes se insultan y acusan en las redes, en lugar de hacer lo que les corresponde: gobernar.
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Esta última semana he recordado mi época de infancia, cuando junto a mis amigos jugaba a los policías y a los ladrones, y dónde básicamente los primeros perseguían a los segundos hasta atraparlos a todos. Esto lo hacíamos en nuestros ratos libres, y luego de hacer las pocas o muchas tareas que en el colegio nos asignaban. Era el orden de las cosas: primero los deberes y luego la diversión. En Santander, y guardando las proporciones, pareciera que los papeles se alteraron, porque el Gobernador y el Alcalde de Bucaramanga, en lugar de hacer aquello que la Constitución ordena, se han dedicado los últimos días a acusarse mutuamente.

Primero fue Juan Carlos Cárdenas, a quien la ciudadanía le reprocha a diario la ausencia de ejecutorias reales y concretas, y cuya administración se ha caracterizado por los escándalos de sus empleados. Mención aparte merecen su Secretaria del Interior y la Directora de Tránsito, en honor a la verdad. Pero lo cierto es que el Alcalde, como si fuera un policía, y acusando a los que considera ladrones, se ha dedicado los últimos días a denunciar que el Gobernador tiene algún interés ilícito en la obra denominada La Virgen – La Cemento.

Luego fue Mauricio Aguilar quien, con videos, trinos y publicaciones, dijo que en la obra no se ha perdido ni se perderá un peso. Es más, afirmó que desde el mes de agosto se denunciaron ante las autoridades las anomalías hasta aquel entonces detectadas. Además de esto, y cual niño que responde una acusación que le ofende, el Gobernador espetó que en su gobierno no se ocultaba información, como sí ocurre en Bucaramanga, donde Cárdenas promulgaba “moralidad en calzoncillos” (tal cual así lo dijo) y donde además se busca privatizar la Dirección de Tránsito.

A partir de entonces, cada hora hay nuevos comentarios del uno contra el otro, mientras la ciudadanía impávida presencia cómo sus líderes se insultan y acusan en las redes sociales, en lugar de hacer lo que les corresponde: gobernar. Dirán muchos que es deber de todos los servidores públicos denunciar las conductas criminales, y es cierto, pero es acá dónde nos preguntamos dónde están sus secretarios jurídicos; seguramente siguiendo el ejemplo de sus jefes: jugando, porque los papeles se alteraron.

RODRIGO J. PARADA
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