jueves 27 de enero de 2022 - 12:00 AM

Responsabilidad corporativa en tránsito

Todo el día, todos los días, vemos cómo vehículos marcados con los logos y nombres de personas naturales o jurídicas, infringen las más elementales normas de tránsito, sin que exista consecuencia negativa en su contra.

Esta semana el país entero se conmocionó con la noticia acerca de lo ocurrido a Egan Bernal en las carreteras de la sabana de Bogotá. Varias horas después, fue Santiago Botero el que se accidentó luego de resbalar con una mancha de aceite que había en el pavimento. El mundo del ciclismo está en vilo por lo que pueda ocurrir en el futuro de estos campeones mundiales, y no es para menos, teniendo en cuenta lo importantes que han sido.

A diario quienes transitamos por las calles del país, somos testigos de la irresponsabilidad de todo tipo de conductores, e incluso de los mismos peatones y ciclistas. Cada quien lleva un afán propio y poco importan los demás al momento de cruzar una vía o un semáforo. No pocas veces hemos podido ver que unos segundos o unos centímetros nos separan de accidentes inminentes, y por qué no, de la muerte. Aún así, y a pesar de lo que muchos populistas piensen, la solución no está en incrementar las penas o en crear nuevos delitos.

De tiempo atrás se ha venido afirmando que el Derecho Penal no puede ser la solución de todos los conflictos sociales, y menos aún de todas aquellas situaciones impactantes que a diario muestran los medios de comunicación. Para ello existen otras alternativas, y el caso de Egan nos invita a reflexionar acerca de lo que denominaremos “responsabilidad corporativa administrativa”. Esto es, extender las consecuencias de las actuaciones de quienes representan a las marcas o empresas.

Todo el día, todos los días, vemos cómo vehículos marcados con los logos y nombres de personas naturales o jurídicas, infringen las más elementales normas de tránsito, sin que exista consecuencia negativa en su contra. Sólo cuando se presentan hechos lamentables, es viable acudir a la justicia para lograr un eventual pago de perjuicios.

Así las cosas, se hace necesario estructurar un sistema de responsabilidad solidaria en materia de infracciones de tránsito, en donde cualquier contravención pueda ser reprochada también a favor de quién se presta en servicio, esto es, las empresas. Y de paso, modificar la normatividad respecto a la responsabilidad de peatones y ciclistas. Esto es como aquel viejo juego de la pirinola: todos ponen.

RODRIGO J. PARADA
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Suscríbete

Etiquetas

Publicado por
Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad