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Rodrigo Javier Parada
Miércoles 17 de enero de 2024 - 12:00 PM

Sin introspección

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Cuando inició el periodo presidencial de Gustavo Petro, muchos teníamos claro que se trataba de un mandatario egocéntrico y autócrata, absolutamente incapaz de lograr consensos y alianzas en pro del bien común. Más allá de su visión particular de lo que debería ser el Estado o de la estructura económica que ayudaría a satisfacer las necesidades básicas de los más necesitados, se esperaría en un presidente una actitud conciliadora que tuviera en consideración los puntos de vista de los opositores. Alguien capaz de unir y de enmendar sus fallas y las de sus antecesores. Infortunadamente, la tozudez de nuestro primer mandatario, al igual que su incapacidad de introspección, constituyen señales de alarma que no pueden ser menospreciadas.

Han transcurrido ya varias semanas desde cuando el país conoció que los juegos Panamericanos no se celebrarían en Barranquilla a causa del incumplimiento en el pago por parte del gobierno nacional. La ministra del deporte omitió consignar la suma pactada (en total 8 millones de dólares) y a causa de esto se perdió cualquier posibilidad de que el país recibiera a miles de nuevos visitantes. En cualquier otro país esto habría generado la destitución inmediata de la ministra, pero por supuesto que ello habría significado para el presidente la aceptación de un error.

Y mientras se empieza a hablar de una nueva reforma tributaria para aumentar la capacidad económica del Estado, en presidencia se gasta a diestra y siniestra. Por ejemplo, la primera dama, Verónica Alcocer, junto a sus amigos, se han gastado más de $1.000 millones de pesos en viajes, fotografías y maquillaje, sin que ella cumpla función pública alguna. Y en Davos, Suiza, el gobierno alquiló por una semana 50 metros cuadrados de un local para ubicar algunos estantes y una mesa de café, a un costo de $4.500 millones de pesos. De austeridad, más bien poco.

Lo cierto es que el presidente está lejos de aceptar que él y su equipo se equivocan. Al contrario, se justifica lo imposible, y se cazan peleas para desviar la atención del público. En fin, la hipocresía.

ADENDA: A propósito de la reciente visita del fiscal Barbosa a la ciudad, ¿recuerdan que en marzo del 2023 dijimos en esta columna que había un “fiscal activista”? Pues empezó el “fiscal candidato”.

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