jueves 23 de junio de 2022 - 12:00 AM

Viva la democracia

El pasado 19 de junio el país eligió a su nuevo presidente, un hombre que durante años intentó llegar a hospedarse a la Casa de Nariño hasta que finalmente lo logró, y lo hizo con el voto de confianza de más de 10 millones de ciudadanos. Otro número similar pero menor, votó por el opositor, Rodolfo Hernández, quien finalmente aceptó con altura su derrota. Particularmente, creo que estas elecciones las ganó la institucionalidad y eso me hace profundamente feliz; es la muestra de que nuestra democracia funciona y que los ciudadanos pueden “quitar y poner” a cualquier mandatario si creen que algo está fallando. Las mayorías hablaron en las urnas y los demás acataron su decisión; esto significa que por fin estamos empezando a superar décadas de violencia.

En estas páginas expresé las razones por las cuales no creía que Gustavo Petro fuese la mejor opción para nuestro país y me mantengo en mi postura. Aun así, creo que su elección fue legítima y que representa a millones de personas que decidieron que era el momento de elegir una opción de cambio necesaria para superar la inequidad y la pobreza. Espero que todas las propuestas de campaña (o al menos las más importantes) se materialicen en los próximos 4 años, porque su plan es ambicioso y de lograr concretarse, el país en efecto mejoraría ostensiblemente.

De Petro y su equipo depende que el país elija de nuevo a un representante de la izquierda. Su trabajo y sus obras marcarán una pauta importante en las futuras elecciones. Si en efecto logra unir a los distintos sectores políticos, respetar la libertad de prensa y la propiedad privada, y garantizar la inversión extranjera, Colombia continuará eligiendo a quienes representen su visión de Estado. Pero, si actúa al contrario, los ciudadanos sabremos sancionarle en las urnas, como sucedió con la derecha en las pasadas elecciones. Nadie es indispensable y así lo hemos demostrado los votantes, aunque en algunas oportunidades nos hayamos demorado.

Es necesario que tomemos con calma el periodo de transición que viene a continuación. Las decisiones correctas se toman mesura, examinando el panorama completo y no una parte. El futuro del país no depende de una persona, sino de los millones que a diario trabajamos por una patria más justa.

RODRIGO J. PARADA
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