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Roger Forero Hidalgo
Lunes 22 de enero de 2024 - 12:00 PM

Gentrificación la cara oculta de la renovación

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En mi columna anterior destacaba la necesidad de una renovación urbana en Bucaramanga. Sin embargo, es esencial considerar un fenómeno colateral que podría surgir en este proceso: la gentrificación. Este término describe las consecuencias, a menudo negativas, que siguen a la renovación urbana, como el desplazamiento de residentes de menores ingresos debido al incremento en el valor de las propiedades; condenándolos a vivir en zonas marginales, con todos los desafíos que ello implica.

La experiencia de ciudades como Medellín es ilustrativa. Aunque Medellín ha sido elogiada por su transformación urbana y sus innovaciones en políticas públicas, también ha enfrentado desafíos significativos relacionados con la gentrificación. Barrios revitalizados han atraído una afluencia de inversión y desarrollo, pero a menudo a expensas de sus habitantes originales, quienes se ven forzados a mudarse debido al aumento de costos de vida. Este ejemplo sirve como un recordatorio crítico para Bucaramanga: la renovación debe ser equilibrada y socialmente responsable.

Para evitar estos errores, es crucial implementar políticas que protejan a los residentes de menores ingresos. Medidas como la regulación de las plataformas de alojamiento y garantías de vivienda asequible deben ser consideradas. Además, la inclusión de los residentes en la planificación urbana garantiza que sus voces sean escuchadas y sus necesidades atendidas. Pensar Ciudad es entender que la renovación urbana debe ser un proceso inclusivo y equitativo. No se trata solo de embellecer físicamente un área, sino de fortalecer la comunidad que reside en ella. El desarrollo económico que surge de la renovación debe ser accesible para los residentes actuales, ofreciendo oportunidades de empleo y apoyo a negocios locales. La gentrificación no es un resultado inevitable de la renovación urbana, pero requiere de un enfoque cuidadoso y considerado para evitarla.

Mientras Bucaramanga emprende su camino hacia la renovación urbana, debe hacerlo con una visión amplia que incluya a todos sus ciudadanos. Aprendiendo de experiencias como la de Medellín, podemos esforzarnos por un desarrollo que beneficie equitativamente a toda la ciudad, preservando la riqueza y diversidad de nuestras comunidades. Este es el camino para garantizar que Bucaramanga no solo gestione mejor sus suelos, sino que prospere de manera inclusiva y sostenible.

Por Roger Forero H.

rogerforerohi@gmail.com

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