lunes 27 de noviembre de 2023 - 12:05 AM

Roger Forero Hidalgo

Pedaleando al pasado

Las ciclorrutas no son meramente caminos para bicicletas; son arterias vitales de una ciudad que aboga por la sostenibilidad y la salud de sus ciudadanos

Las recientes declaraciones del alcalde electo sobre la eliminación de ciclorrutas en vías principales son, por decir lo menos, desafortunadas. Esta decisión, aparentemente orientada hacia la mejora del tráfico vehicular, y por muy popular que sea, ignora los avances significativos en materia de movilidad sostenible y salud urbana que las ciclorrutas representan.

Desde una perspectiva de urbanismo moderno, las ciclorrutas no son meramente caminos para bicicletas; son arterias vitales de una ciudad que aboga por la sostenibilidad y la salud de sus ciudadanos. Estudios globales han demostrado repetidamente cómo las ciudades con infraestructura sólida para bicicletas no solo mejoran la calidad del aire, sino que también promueven estilos de vida más activos y saludables. Además, las ciclorrutas son un elemento crucial en la lucha contra el cambio climático, alentando una menor dependencia de los vehículos a motor.

Sin embargo, la decisión del alcalde electo prioriza una visión de movilidad centrada en el automóvil. Este punto de vista obsoleto no solo ignora las tendencias globales hacia ciudades más verdes y habitables. La eliminación de ciclorrutas, especialmente en las vías principales, puede llevar a un aumento de la congestión y la contaminación, contradiciendo la necesidad por hacer de Bucaramanga una ciudad más habitable y sostenible. Además, esta medida podría desalentar a los ciudadanos de adoptar la bicicleta como alternativa al transporte motorizado, lo que podría tener efectos negativos en la salud pública a largo plazo.

Pensar Ciudad es entender que las decisiones populares no son siempre las mejores. La decisión de eliminar ciclorrutas de las vías arteriales no solo es un retroceso en la planificación urbana, sino también un desaire a las necesidades y el bienestar de los ciudadanos. Es crucial que el alcalde electo reconsidere esta medida, teniendo en cuenta no solo el presente inmediato, sino también el futuro a largo plazo. En una ciudad de las dimensiones de Bucaramanga, sin un transporte público eficiente, no podemos permitir que los automotores sigan siendo los protagonistas de la movilidad. El reducir la ciclo-infraestructura a vías alternas es acabarlas de facto, ignorando que podrían ser mejoradas con medidas como de la modificación de los separadores.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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