domingo 13 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

El triunfo de la razón sobre la marrulla

En las últimas semanas hemos sido testigos de un enfrentamiento entre el discípulo amado y ministro promesero de Transporte de Uribe, y el equipo técnico del gobierno. El director de DNP, un joven profesional que no tiene vínculos políticos o afectivos con el Presidente, se opuso a un plan descabellado del Mintransporte, apoyado por la Presidencia, varios gobernadores y el ministro de Minas, que después de haber pasado la vida en la burocracia de una multinacional, ha descubierto que le apasiona el poder y lo ejerce a la par con el de Transporte en forma desmedida, arbitraria y frecuentemente perjudicial, pasándose a los técnicos y a los jóvenes por la faja.

Gallego y su combo creyeron que como Esteban Piedrahita no es de la Corte, ni era conocido hasta que llegó al DNP, el enfrentamiento con él era pan comido. Pero el director del DNP les resultó con pantalones muy puestos en su sitio y con espuela. No la había adquirido en cafetines o en ferias ecuestres, ni la ejerce con desdén por sus semejantes o desatendiendo reglas e instituciones. Ha recibido una educación esmerada y sabe, por eso mismo, cuándo y dónde hay que trazar la raya y cómo defenderla. Es en esas ocasiones cuando sale a valer y se luce la tecnocracia, y cuando se recupera la confianza de que no todo se ha perdido. Nos estábamos acostumbrando a que aquí se hace lo que dice el Presidente, y sus adláteres lo han aprovechado para mangonear y anteponer el capricho, el atropello y el beneficio político de corto plazo al buen juicio. El mismo jefe de Planeación ya había sido víctima de esa manera de proceder cuando aparentemente lo obligaron a llevar y a respaldar en el CONPES proyectos de infraestructura que no parecen tener justificación como la llamada Autopista de las Américas que iría hasta Panamá.

El ánimo de colaboración de Piedrahita se agotó cuando el Mintransporte, sin estudios previos, pero sí con previa agresión a los técnicos en el Congreso de infraestructura, decidió echarle mano a las acciones de Ecopetrol y a los ahorros para pensiones de los trabajadores departamentales para construir unas vías, algunas de la cuales cuentan con apoyo de los gobernadores, que no han sido evaluadas debidamente. Para aspirar a financiación, para ingresar al presupuesto y para ser ejecutadas, esas vías tienen que someterse al análisis técnico del DNP y deben contar con la aprobación de Minhacienda. Eso es lo que hay que defender y es donde falló Gallego por querer brincarse a los técnicos y al Ministro de Hacienda. Los obligó a defender los procedimientos legales y a derrotarlo.

Como las acciones tienen insospechadas consecuencias, este intento de atropello ha fortalecido la institucionalidad, le ha dado altura al equipo técnico de gobierno y ha sido la alternativa del jefe del DNP, que ya es matador. También ha abierto la puerta para que se venda un 25 por ciento o todo Ecopetrol para financiar grandes proyectos necesarios.

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