domingo 08 de marzo de 2009 - 10:00 AM

¿En qué estarán pensando los ministros?

Los funcionarios de gobierno producen algunas veces ideas tan exóticas o tan poco prácticas que uno se pregunta de dónde pueden haberlas sacado o si son el resultado de andar en carros blindados, mal ventilados. También les gusta meterse en el campo de los otros ministros, sobre todo en el de los más sensatos.

El Presidente predica que desea promover la inversión y que la 'confianza inversionista' es una razón para buscar la reelección, pero el ministro responsable del medio ambiente persigue a los inversionistas como si fueran perro rabiosos. Cuando se necesita crear empleo y fomentar la demanda doméstica, el ministro de Minas decide obligar al gobierno a ahorrar. No lo hizo en la época de las vacas gordas, pero cuando nos está dando duro la crisis, decide que es el momento. La cosa es como para volverse locos.

Fijar el precio de la gasolina y decidir en qué gastar los excedentes que se generan de un precio muy superior a los costos, es política macro económica y es política de empleo. Cuando está cayendo la demanda interna, se vienen abajo los precios de los productos de exportación, declina la inversión privada, se restringen los mercados de los países vecinos y se recorta el crédito, lo que no necesita el país y mucho menos la economía es que le impongan un impuesto adicional y que el gobierno se guarde la plata. Por si no se han dado cuenta, eso es exactamente lo que se está haciendo con el precio de la gasolina.

El ministro de Minas quiere mantenerlo alto y generar un superávit cuantioso  que iría a alimentar un fondo de estabilización. No se sabe qué va a estabilizar ese fondo pues en la época del auge, el gobierno decidió desocuparlo y ahora que las vacas están flacas, quiere ordeñarlas hasta que se sequen. Así manejado, lo que es, es un fondo de desestabilización.

El precio de la gasolina puede mantenerse alto por razones que pueden ser válidas. Unas de ellas serían estimular el ahorro de energía, incentivar el transporte masivo  e inhibir el abuso del automóvil particular. Otra menos defensable podría ser continuar fomentando la producción de biocombustibles. Una tercera podría ser dotar al gobierno de dinero para sus proyectos prioritarios. Lo que no tiene justificación lógica es guardar esa plata para un día lluvioso, cuando estamos con el agua al cuello.

El gobierno necesita invertir bien en obras claves y promover empleo masivo. Si se van a mantener elevados los precios de la gasolina, lo que sería sensato y socialmente justo sería usar esa plata para financiar un programa de inversión anti cíclico que genere empleo para la gente de bajos recursos que es la más afectada por la desaceleración.

El país pide a gritos un buen programa de vivienda social de gran alcance. Ahí están los recursos para hacerlo. Hay obras públicas a medio hacer o muy demoradas. ¡Termínenlas con ese dinero! Algunos temen con razón que esto puede desembocar en corrupción y politiquería. Ese es un riesgo que no se puede desconocer, pero hay formas institucionales de evitarlo, involucrando a entidades responsables en la ejecución de los programas y estableciendo una veeduría privada.      

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad