viernes 31 de octubre de 2008 - 10:00 AM

Al infierno

Por suerte Dante se inventó muchas categorías de infierno, porque eso al menos da un consuelo para nosotros los pecadores irredentos: tenemos varias otras opciones.

Sigo esperando que algún prelado revele una categorización del cielo, porque es imposible que Dios no haya decidido segmentar el 'más allá', como ocurre acá con todo, hasta con las tarjetas de crédito. Sí, cielo 'Platino', por ejemplo, para el Padre García Herreros, cielo 'Gold' para doña Nidia  por su caminata de solidaridad (no califica para 'Platino' por no ser célibe y por haberse casado dos veces) y cielo a secas para Uribe, por aclamación del público creyente.

Pero como la clasificación de Dante es tan vieja, le pedí a un curita catequista que me diera una fotografía reciente. Dubitativo, ensayó una respuesta simplemente gráfica: 'allí hay llanto y crujir de dientes', dijo con tono bíblico. '¿Algo así como tener cita odontológica mientras pasan un novelón mexicano?, pregunté. Parecido a eso, respondió condescendiente. Pero, 'el infierno es eterno', agregó. Ahí me sobresalté: 'entonces ¿para siempre, sin término fijo?, mejor dicho ¡como el matrimonio católico!', concluí descompuesto.

Íbamos mal, aterrador como la dentistería, lacrimógeno como un novelón, eterno y aburridísimo como un matrimonio. 'Carajo, la cosa pinta fea', le dije al cura. Él agregó que en la morada de Satanás hay mucha desesperación, impotencia y no hay ninguna salida. 'Como en un centro de servicios de telefonía celular', pretendí ejemplificar. 'Por ahí es la cosa', dijo el cura. Al ver mi angustia, compuso una explicación con algo más de teología y menos cinematografía y dijo que algunos sostienen que al ser el pecado la separación del hombre de Dios quien es todo, entonces el infierno es la soledad, el abandono, la nada, el fin. 'Como enfermo viejo en hospital de EPS', dije. Entonces las cuotas de infierno que en vida adelantamos, debían servir de abono o anticipo.

Claro, pero ese beneficio de pago de culpas por adelantado con la consecuente rebaja de pena, debe ser sólo para los que somos malos del montón, no para los malísimos, como Judas o Hitler. 'Eso; distinto como con la directora del DAS que se fue y con Juan Manuel que se queda' sentenció el curita. Finalmente confundido, recordé lo que dijo Borges: 'El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto'.

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