viernes 03 de abril de 2009 - 10:00 AM

España: sarta de yerros

La historia la escriben los vencedores. Con todo, hay episodios tan oscuros que ni siquiera presentados con los paliativos del narrador triunfante, pueden verse sin sentir vergüenza.

En 2009 se cumplen 400 años de la expulsión de los árabes de España. También se conmemoran 70 años del fin de la guerra civil, con lo que comenzó un período de aislamiento y represión. La 'Madre Patria' encadena en su larga historia muchos desaciertos.

En 1492, cuando Isabel y Fernando firmaron el Edicto de Expulsión de los judíos, se alcanzó la cima de la infamia desatada por la Inquisición. Los árabes en siete siglos habían establecido en el sur de la península su 'al-andalus', y la habían irrigado con la sofisticación de las artes, la ciencia y la arquitectura de oriente. Así habían liberado a los hispanos del yugo visigodo. El fanatismo católico que acorraló primero y luego condujo al exilio o al exterminio a los judíos de España en 1492, fue contemporáneo con la caída del árabe Califato de Córdoba.

En 1609, Felipe III profundizó la infamia con la expulsión de los árabes a quienes ya se les había prohibido su lengua y se les había exigido la conversión para evitar el juicio por herejía que impartía el Santo Oficio. Un obispo sugirió que para salvar las almas de los moros, incluso los conversos, lo más 'caritativo' sería enviarlos en embarcaciones desfondadas para que se ahogasen antes de que recobrasen su fe al llegar a Marruecos. Un precedente de las limpiezas étnicas del siglo XX. En simultánea se adelantaba la ignominiosa conquista americana, con la cruz en una mano y la espada en la otra. No hay que decir demasiado. Todo dizque en nombre de uno que por humilde y pacífico resultó clavado en una cruz de palo; qué paradoja.

El siglo XX comenzó con una España empobrecida e ignorante (mitad de su población era analfabeta), en la que un conato de 'justicia social' y reivindicaciones libertarias desencadenó una sangrienta guerra, en la que la 'falange' nacionalista y de extrema derecha de Franco, con el apoyo de Hitler y Mussolini y con el propósito de 'devolver la Nación al seno de la Iglesia', ejecutó atrocidades y aplastó a la 'República'. Otra vez ganó la exclusión y el despotismo. ¿Es que en esta película nunca ganan los buenos? 

 

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