viernes 04 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

Hágase algo para ese mal

'De la abundancia del corazón habla la boca'.  Las palabras de odio, muerte y destrucción están en todos los sitios visitados por jóvenes en la web (chats, redes sociales, blogs, etc).  'Sapos y culebras' decía mi abuela, evocando el antiguo cuento, cuando oía a sus nietos hablar con violencia o grosería. Cada cual dice lo que quiere y se expresa como le venga en gana; ni más faltaba, el buen gusto no es asunto que atañe a la ley.  Y, claro, decir que se odia a zutano o que se quiere 'matar' a perencejo es de muy mal gusto en una conversación privada, pero como anuncio público puede ir más lejos – pero hay que ver el contexto-.
Escuchar este artículo

Lo cierto es que la violencia está inoculada en el colectivo como algo cotidiano, admisible y a veces útil; síntoma de una patología social. Es mejor que los que piensan en la violencia como señal de valentía, los que se bajan en los semáforos a 'darse en la jeta', etc, se vayan haciendo alguito para ese mal. En Facebook hay sitios de 'odio al Padre Chucho' (a mí tampoco me cae, pero estoy ahorrando adrenalina para otros menesteres) o 'quiero matar a Jota Mario', además de jueguitos estúpidos que te piden tus 5 películas favoritas y las '5 personas a las que les dispararías si tuvieras un arma'. Lo que impacta es el desenfreno con que se cultivan ideas de violencia. Ni qué decir de los videojuegos para matar el mayor número de judíos, negros o cualquier otra minoría. O las abucheadas con violencia física a Piedad Córdoba en los aviones o a Petro en los clubes sociales (eventos reales no muy publicitados).

Algunos 'seudopsicólogos'  dicen que éstas son formas sanas de canalizar el odio, como la de tener una foto del jefe en casa para patearlo al final de cada jornada. Yo mejor no ensayo, no sea que termine convencido de que es un entrenamiento y me envalentone a propinar un pescozón indeseable. Prefiero el yoga.

Aunque mi paso por el Derecho Penal está en el remotísimo pasado, me atrevo a pensar que el comienzo del 'iter criminis' no puede ser una frase lanzada en el contexto de un sitio de la web lleno de estúpidos improperios, como ocurrió con Jerónimo.  Simplemente, quitémonos los guantes.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad