Publicado por: Santiago Gomez
La próxima semana tendremos la oportunidad de disfrutar uno de los eventos culturales más importantes del departamento: el Festivalito Ruitoqueño de música colombiana.
Además de ser patrimonio cultural de Santander, el Festivalito se destaca por reunir durante una semana a jóvenes y consagrados exponentes del folclore local, regional y nacional. Pero este año, el de la XXIII edición, es especial por el esfuerzo que sus organizadores debieron realizar para garantizar que las entidades públicas vinculadas con porcentajes significativos de su financiación cumplieran con sus compromisos, lo que estuvo a punto de impedir que del 6 al 12 de mayo los santandereanos disfrutáramos de los 14 conciertos que constituyen el grueso de la programación.
Este año los asistentes disfrutarán de Ruth Marulanda, pianista bugueña con más de 30 años como arreglista y considerada como una de las más importantes representantes de la música colombiana, la agrupación Impromtus y más de 70 representantes de Santander, Casanare, Antioquia y Bogotá.
Para los amantes de la música colombiana, para los expertos, para los que apenas disfrutamos de las melodías que nos recuerdan nuestras raíces y nos hacen sentir un poquito más colombianos, para todos aquellos que reclamamos y defendemos que la cultura hace parte fundamental del camino hacia el progreso y la civilización, e incluso para los curiosos, el Festivalito es una excelente excusa para reencontrar y recordar amigos, para celebrar a las madres y apoyar un espacio único de lanzamiento de nuevos artistas regionales.
El Festivalito Ruitoqueño hace parte ya de la historia cultural del departamento. Lo que empezó como un encuentro de amigos, se convirtió luego de horas y horas de trabajo y desvelo en un ícono que hoy soporta la santandereanidad y congrega a lo mejor de la música para llevarlo a los bumangueses y los visitantes en una agenda rotativa en colegios, universidades y centros culturales.
Lo único diminutivo del Festivalito es su nombre. Lo que representa, lo que exige y lo que ofrece, es superlativo.









