viernes 07 de mayo de 2021 - 12:00 AM

A mis estudiantes

A un país como este no lo han cambiado nunca los muertos ni los mártires, a este país lo estamos cambiando hoy juntos, pero los queremos y necesitamos a todos vivos.
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Columna de
Santiago Gómez

Jóvenes, esta ha sido una semana muy dura para todos, sin importar cuáles sean nuestras más íntimas concepciones sobre lo que sucede en este país, ahora y desde que lo recuerdan gracias, en gran parte, a lo que han estudiado.

Hoy quiero decirles, nuevamente, que las ideas son el gatillo del cambio social. Sin ideas y sin los argumentos que permitan que esas ideas sean compartidas, no vamos a cambiar nada de lo que queremos y sentimos profundamente que debe ser modificado. Nunca lo duden, ni siquiera cuando el corazón silencia por momentos la razón: no hay nada más revolucionario que la educación. Mi resistencia pasa principalmente por el aula, así lo decidí hace mucho tiempo. Mi resistencia se alimenta de las profundas reflexiones que hemos tenido juntos durante estos últimos treinta años y del respetuoso disenso que hemos aprendido a convertir en un potente creador de pensamiento crítico. Mi resistencia, que también recorrió las calles, es hoy la de las ideas. Nada cambia el mundo de manera más profunda que la educación.

Nunca legitimen el miedo como arma política o como mecanismo para promover sus ideales. La violencia no es nunca la manera. Recuerden que contra quienes piensan que eso es así, también estamos resistiendo. Toda bala es perdida. Pero la sumisión tampoco es opción: les agradezco, con el corazón en la mano, su valentía. Respeten todas las formas de protesta, respeten las opiniones diversas. Duden de liderazgos que los inviten a comportarse de manera similar a aquellos contra quienes resistimos. No caigan en la trampa de la desinformación. Respiren profundo, hagan una pausa antes de dar click, eso les permitirá reconocerse distintos a quienes creen que divulgar mentiras representa un instrumento de dominación.

Cuídense mucho pero no renuncien a sus ideales, en este país lleno de irracionalidades e injusticias, la razón termina siendo un buen consejero en momentos delicados como este. Sean prudentes, pero no pusilánimes. A un país como este no lo han cambiado nunca los muertos ni los mártires, a este país lo estamos cambiando hoy juntos, pero los queremos y necesitamos a todos vivos.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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