viernes 25 de octubre de 2019 - 12:00 AM

A votar

Hay que salir, llueva, truene o apenas relampaguee, porque es el único momento en cuatro años que tenemos exactamente el mismo poder que quienes se han burlado de nosotros por décadas.
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Columna de
Santiago Gómez

Este domingo hay que salir a votar. Para evitar las cachetadas políticas que hemos recibido en estos años, para esquivar los fraudes, los escándalos de corrupción, para sacarle el quite a las dobles militancias y a los candidatos camaleónicos que cambian de partido como de conciencia, para castigar a los falsos independientes, pero también a los independientes falsos, porque insisto lo que necesitamos son buenos políticos, no apolíticos tomando decisiones públicas. Hay que salir a votar el 27 de octubre porque los niños no resisten que les quitemos una tajada más de su alimentación escolar presente, ni de su financiación educativa futura. Hay que salir, llueva, truene o apenas relampaguee, porque es el único momento en cuatro años que tenemos exactamente el mismo poder que quienes se han burlado de nosotros por décadas. Mi voto el domingo vale lo mismo que el de un Aguilar, un Tavera, un Anaya. Después, la balanza se desequilibra.

Debemos salir a votar porque ni Bucaramanga ni Santander resisten más candidatos que privilegien los intereses individuales sobre los colectivos. Hay que levantarse de la cama a sufragar porque el cómplice más solapado de la corrupción es el abstencionismo.

Con la información clara de las propuestas de los candidatos tenemos ya suficientes indicios sobre cuáles quieren seguir engañando y quiénes prefieren ofrecer logros sensatos y aterrizar su gestión a logros estratégicos de beneficio común. Pero lo de menos son las propuestas. Prometer, promete el que sea. 200 casas, metros, mejores sueldos, mejor salud, más seguridad. Los programas de gobierno resisten cualquier ilusión. Lo importante es reconocer el pasado de los candidatos que piden nuestro apoyo. Y la buena noticia es que esos son pasados públicos y visibles. Lo único que hay que hacer es no caer en la ingenuidad de creer todo lo que nos llega por redes sociales. Todas las campañas mienten o, en el mejor de los casos, acomodan las verdades para su beneficio. Hay que elegir, por lo menos, al menos mentiroso. Y para detectar las noticias falsas hay medios que están haciendo importantes ejercicios de chequeo.

Hay que salir a votar el domingo.

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