viernes 22 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Contra el automotor

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Columna de
Santiago Gómez

Esta no es una columna técnica, es un texto sobre ética ciudadana. En varias oportunidades he argumentado que el problema de la movilidad en Bucaramanga no está tan estrechamente ligado al mal estado de la malla vial como la comodidad de la crítica sin autocrítica establece, sino a la poquísima cultura ciudadana del bumangués al volante o del peatón que compite por espacios públicos con los automotores en esta selva de cemento. De nada sirven calles de tres carriles si uno de ellos se utiliza como parqueadero ocasional.

Están estudiados, por su parte, los efectos altamente perjudiciales de un parque automotor desbordado (motocicletas y automóviles por igual, en nuestro caso). Emisiones contaminantes, ruido, desgaste acelerado de la ya perfectible malla vial, pero también mayores costos individuales derivados del desgaste de los mismos vehículos.

Teniendo en cuenta lo anterior (la necesidad de desestimular el aumento no controlado del parque automotor y una cultura ciudadana débil e individualista frente al tema de la movilidad), en términos éticos, insisto, debería considerarse reglamentar el pico y placa durante dos días a la semana.

La decisión de comprar un carro para solo ser usado durante 5 días semanales desestimula las nuevas adquisiciones, lo que generaría un aumento menor del número de automóviles contaminando y desgastando la malla. Igualmente, se obligaría a futuras administraciones locales a priorizar realmente el uso de mecanismos alternativos de movilidad.

Los vendedores de carros ganarán menos como empresarios, pero también sus hijos tendrán un mejor aire para respirar y una ciudad sostenible para vivir y disfrutar. Es obligación del Estado favorecer intereses colectivos sobre individuales. Los ciudadanos, incluidos ellos, usaremos menos nuestro carro o moto, pero su uso será más eficiente y efectivo los 5 días que podamos hacerlo. Menos trancones, mejor calidad del aire y de la malla vial a cambio de no usar dos días a la semana un bien que tiende a convertirse en suntuario gracias a las necesidades de sostenibilidad actuales. Si no se toman medidas drásticas en este sentido, nos pasará lo de siempre: tendremos que pagar luego mucho más.

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