viernes 27 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Contra el negacionismo

Los argumentos negacionistas carecen de fundamento científico, aluden a conspiraciones fantasiosas y contradicen absurdamente las creencias que las originaron.
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Columna de
Santiago Gómez

Hoy está matando más gente el negacionismo de los antivacunas que el virus del Covid19. En Estados Unidos, más del 94% de los hospitalizados por el virus son individuos no vacunados y las muertes entre los inmunizados son mínimas; por cada hospitalizado vacunado hay 7 camas ocupadas en las UCI por no vacunados; en España, la vacunación ha reducido en residencias de ancianos en un 99% los fallecimientos y en un 98% los contagios; el porcentaje de casos de vacunados infectados fue menor al 1% en Estados Unidos para el primer semestre de este año; a mayo pasado solo habían muerto el 0.01% de infectados vacunados de ese país y en el 96% de los estados no se reportaron decesos asociados al virus en población con la pauta de inmunización completa; en la gran mayoría de países que están vacunando contra la enfermedad, la correlación entre la cantidad de dosis suministradas y el número de muertes es inversa: a más vacunas, menos muertes.

Hans Rosling, médico y autor de Factfulness, explicó que preferimos vivir con una concepción excesivamente dramática del mundo que nos rodea y que “ser consciente de todas las cosas malas que suceden es fácil. Lo difícil es ser consciente de las buenas”, en parte porque “la sensación catastrófica se ve intensificada por nuestra incapacidad de recordar el pasado”, pero también por el bombardeo de negativismo de los medios de comunicación, nuestra pereza mental y la información segmentada y tendenciosa que recibimos por las redes sociales. Los argumentos negacionistas carecen de fundamento científico, aluden a conspiraciones fantasiosas y contradicen absurdamente las creencias que las originaron.

La vacunación representa estadística y científicamente la política de salud pública más eficiente para superar la pandemia. Por ello debe ser la prioridad absoluta en su lucha: vacunar evitará la aparición de variantes más fuertes y permitirá la inmunidad de rebaño. Vacunarse o no seguirá siendo una decisión individual, protegida por fuero de la libertad personal, claro, pero eso no hace que intencionalmente no vacunarse sea una decisión terriblemente torpe y groseramente egoísta. Algunos dirán, selección natural.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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